Builders OFF the Record

REC · EP 10

Tomás Holtz & Matías Solina

Dos miradas sobre AI, producto, agents y oportunidades en LATAM tech.

Tomás Holtz, Matías Solina

La vida es un juego de volumen.
Vendemos ahorro, no vendemos tecnología.
Nunca fue la plata.

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Transcripción

El invitado va con nombre. El resto de la mesa, como Mesa.

Episodio del 10. La mesa hace check-in, entra Tomás Holtz —Forward Deployed Engineer en Cognition, fellow de Puentes— y después Matías Solina, founder de Looking for Trouble. En el medio, un video de Huevo desde Altea y las novedades de Builder House.

El 10 y el check-in

Mesa: Buenas, buenas, bienvenidos, bienvenidas a otro episodio de Builders OFF the Record, episodio número 10. ¿Cómo está la banda? Episodio Messi. El episodio del 10. Episodio especial: tenemos tremendas novedades, tenemos grandes invitados. Episodio largo, van a ser como dos horitas, pero se van a pasar volando. Empecemos con el check-in, así tenemos tiempo para contar todo lo que se viene. Luigi, ¿vas vos?

Mesa: Dale, dejame tomar primero un tragito. Check-in: se viene Cursor en Mar del Plata, día 22. Ojalá no se note, porque ya tenemos cientos de personas y entran 50 en ese espacio. Estamos rezando que no venga gente. Otro check-in de la semana: recibimos feedback. Mi suegra quiso ver el podcast y me dijo que no hablamos español, que no se entiende lo que decimos, que es muy técnico. Así que durante el episodio, cuando vea que van a decir algo muy técnico, le voy a preguntar: para mi suegra, ¿qué significa lo que dijiste? Prepárense. Un saludo a Liliana.

Mesa: Yo, bien, laburando un montón. No voy a hablar de la charla del 22, pero hoy dieron el flyer: voy a estar en un panel hablando de AI con Ari, está Tomás Dascola de Klikie, Luciano de Nubü. Va a estar hosteando el evento un amigo que se llama Folko Eloi. Hoy se hizo la publicación oficial. Muy contento, porque siento que estamos metiendo un montón a Builders OFF the Record.

Mesa: ¿Te subiste al escenario antes o no?

Mesa: El workshop que hice lo hice con Artu, sobre v0. Después organicé otro tipo de eventos, pero no hablando yo al frente, sino consiguiendo speakers. Julián de Ángeles vino a hablar sobre Hermes, y Lucho Rocker habló sobre componentes de infraestructura para escalar las aplicaciones. Y de paso, con Hopo, que maneja GDES, hicimos un torneito interno: fueron 12, 15 personas. Nunca me subí al escenario a hablar libremente, así que van a ser las primeras.

Mesa: Tuvo el cumple. 31 años.

Mesa: Me salvaron todos. La pasé con mis amigos el sábado y con mi familia el domingo.

Mesa: Bien, a pleno. Estamos organizando el evento, va todo en orden. Estamos haciendo muchas cosas en Builders. Me tiene bastante contento el equipo que estamos armando. Emocionado, pero lo vamos a dejar para después. En Córdoba metieron Encrypto y demás: es parte de la oficina. Los hacks que están creando son buenísimos.

Mesa: ¿Y la charla que van a hacer? Vi que iban a ir a Universe Córdoba.

Mesa: Mañana va a ir Joaco a la UNC, tipo 19 horas, a contar todo el tema de la hackathon. Yo no voy a ir, porque mañana me tomo unos días de vacas. Me toca work-life balance. Merecidísimo.

Mesa: El martes de la semana pasada estuve rindeando bastante. Por suerte salió todo bien, metí para un 9. El fin de semana estuve con dos cumpleaños, familiares ambos. Dije no voy a chipear, y terminé usando Cursor en mobile. Gracias a Cursor por salvarme de casi tener work-life balance. Después, Puentes me tiene perdido. El evento es tremendo. No quiero mencionar nada del programa porque se viene un video especial, no me corresponde. Lo vas a explicar mucho mejor que yo, pero el evento es increíble, la gente es increíble. Si ya estás escuchando, un saludo a Gadi. Todavía no apliqué: le pregunté y me dijo que es lo mismo aplicar hoy o aplicar en un mes, y tengo un mes para farmear todo lo que pueda. Sí, tenés que hablar de un proyecto. Posta, apliquen.

Mesa: Si quieren hacer la que yo hago, para mí es bastante estratégico esperar un poquito y farmear. Si no, mándenle.

Mesa: Para cerrar el check-in, súper manija en Salta. Vamos a hacer Aleph Hackathon acá: fui a ver la sede, está buenísima. Vamos a tener café de especialidad. Yo voy a estar de viaje porque nos vamos para Builder House la semana que viene. Ahora en un rato les vamos a contar un poco más del evento. Cosas manijas: me llevé mi ESP32 y ahora estoy leyendo el chat desde acá. Pueden ver los mensajitos que llegan al ESP32. Muy copado hacer cositas con hardware. Y hoy estuve en el teatro donde viene Mario Pergolini el 29. Mega manija con esa visita.

Mesa: ¿Café Cursor organizado por vos? ¿Y la hackathon de Innova?

Mesa: El café Cursor del sábado, organizado por mí. Como 60 personas, buena convocatoria. Y estuve en la hackathon de Innova que organizó la gente de Faro: me invitaron a mentorear. Estuvo Salva de Paisanos, que no sabía que había vivido acá en Salta un montón de tiempo. Tenemos un montón de amigos en común, conocía las heladerías de Salta.

Mesa: Ya estamos a tiempo de darle la bienvenida a nuestro primer invitado. Hoy tenemos dos invitados, así que vamos a arrancar muy fuerte. Le damos la bienvenida a Tomás Holtz. ¿Cómo estás, querido? Bienvenido.

Tomás Holtz: Marcos Juárez y belo

Tomás: Todo tranquilo, por suerte. Estoy en Córdoba ahora. Mañana vuelo para Buenos Aires. Soy del sur de Córdoba, de Marcos Juárez. Tengo a mi familia, a mis amigos del secundario, y además acá en Córdoba capital, así que cada tanto vengo. Justo me agarraron acá.

Mesa: ¿Noches duras de Marcos Juárez, loco?

Tomás: Sin duda algunas, sobre todo duras.

Mesa: Tengo una foto en la plaza de Marcos Juárez totalmente mamado. Tengo amigos de Marcos Juárez. Casi me muero entrando a Las Parejas: hay un puesto, si van a Las Parejas ténganlo cuidado, en la ruta.

Tomás: Pensé que decías que casi me muero, literalmente.

Mesa: Es una buena anécdota, porque salís y no hay posibilidad de chocar de frente a cinco kilómetros por hora. ¿Cambió tu vida después de eso? ¿Sentiste algún tipo de diferencia?

Tomás: No te voy a mentir, la verdad que no. Esa noche dormí bastante normal. Hubo un segundo de ver el auto venido de frente y dije ok, voy a morir, que fue interesante. Pero no, no cambió mi vida.

Mesa: Para empezar, ¿te podés presentar un poco? A veces nos enganchamos con la charla y te empezamos a tirar un millón de preguntas, y hay gente que no conoce tu background, cómo arrancaste. Sé que tus primeros pasos fueron en belo, como estudiante universitario.

Mesa: Yo quería chequear si la investigación que hicimos de Tomi es verdad, porque si empezás a buscar el perfil, el historial es sarpado. Cuando arrancaste en belo, ya había muchas fintech consolidadas. Vos en la universidad, y a los 17 años hiciste buena parte del frontend de una fintech que hoy es de las más grandes de Argentina. ¿Cómo fueron esos inicios con una responsabilidad tan grande?

Tomás: Hace tan poco que lo voy a exagerar. Obviamente hubo contextos en los que lo habré exagerado, como procesos de entrevistas. Pero acá podemos hablar un poco más de la realidad. Soy de Córdoba, del sur de Córdoba, de Marcos Juárez. Empecé a programar más o menos a los 15, haciendo cosas medianamente cortas, porque quería hacer productos por mi cuenta. Un año y medio después de darme cuenta de que era un burro total y que no sabía programar, empecé a buscar trabajo. Por Twitter conocí a Manuel López, que estaba buscando contratar gente para belo, que recién estaba arrancando. Esto fue abril de 2021, o una cosa así. Yo estaba en el último año del secundario. Empezamos a charlar, y en el proceso de entrevista dudaron porque yo era menor de edad, así que esperaron a que cumpliera 18. Ahí Manu me contestó una historia de Instagram.

Tomás: Además de programar, ya estaba metido en cripto, porque me gustaba. No tenía cripto, porque no tenía un mango, básicamente. Y ahí automáticamente me sumé a belo. Estaba en el equipo de frontend. Estaba Manu, obviamente, y estaba José, que era el que lideraba el equipo en ese momento. Yo creo que habré sido el tercer o el cuarto empleado de belo. No estaba la aplicación terminada, pero la lanzamos al par de semanas de que yo llegué. Me escondía de los profesores tratando de programar en clase y seguir haciendo la aplicación. Era un momento muy divertido. Yo no sabía lo que era una startup, no sabía lo que era el capital de riesgo. Era difícil explicarle a mis viejos por qué la empresa que me pagaba el sueldo no ganaba guita y no quebraba. Ahí apenas terminé el secundario seguí trabajando en belo y me quedé. No fui a la universidad, es un tema. Tuve un año y pico más trabajando en belo y fue bastante divertido. Belo pasó, desde que yo entré, de cero usuarios a un millón de usuarios registrados, operando en varios países. La primera tarjeta Mastercard que te permitía pagar cripto en Latinoamérica. Fue un proceso que, mirando para atrás, fue una locura total. Ahí es donde crece mi marca personal en Twitter, porque yo estaba todo el tiempo dividiendo y hablando con usuarios sobre el producto. Mucha gente pensaba que yo era founder de belo, que era gracioso. Yo, obviamente, me aprovechaba de la situación. No lo voy a mentir: de la ambigüedad.

Tomás: Después de tomar una decisión, entre comillas, rara —me acuerdo del tweet, me acuerdo de cuando lo estaba dudando y de mucha gente diciendo que no lo haga— lo terminé haciendo. Me fui de belo en 2023. Y me anoté en la ITBA, en ingeniería informática.

Mesa: ¿Por qué te fuiste?

Tomás: Fue una decisión bastante personal. Más allá de que estaba bueno lo que estaba haciendo en belo, no me sentía muy bueno, sinceramente, en lo que hacía. Terminé el secundario en pandemia. No sabía ni lo que era una función, en términos matemáticos. Mi background técnico a nivel computer science, a nivel matemático-físico, era muy, muy malo. Sentía que era el momento de mi vida para estudiar y me lo podía permitir. Tenía ganas de probar. Lo decidí más por curiosidad intelectual que por un tema de título. Sabía que iba a poder estudiar los fundamentos de esas cosas, que me iba a gustar y que me iba a divertir. Entré a la ITBA sabiendo que mi intención era hacer los primeros tres años, y dicho y hecho, así fue. Hice los primeros tres años, parte trabajando, y el último año como fellow en NXTP. Después, en el último año, empecé a dudar: che, ¿qué puedo hacer, a dónde puedo aplicar, qué cosas interesantes puedo trabajar mientras estoy en la facultad? Seguí haciendo cosas: proyectos open source, otros productos. Desde que salió la API de ChatGPT, hace dos o tres años, shipeé infinitas cosas que no funcionó ninguna. Pero eso es otra historia.

Tomás: Hablando con amigos, fue un amigo muy particular el que me dijo: che, conociéndote, el rol de Forward Deployed Engineer es algo donde vos capaz lo podrías disfrutar mucho y además tener cierta ventaja competitiva, tomar mucha más responsabilidad. Así lo empecé a tener en cuenta, y finalmente terminé en Cognition. Gracias a Puentes también: ya me habían hecho una intro, me había referido un amigo de Córdoba, Pato Pérez, pero Puentes fue a la par. El proceso de entrevistas: no le presté atención a otra cosa, tratando de maximizar chances, y gracias a Dios se dio. No había arrancado ningún otro proceso. Acá estamos. Hace un mes que estoy en la compañía.

Mesa: Ah, hace poquito. Ya vendés en Twitter como si estuvieses hace un año y medio.

Forward Deployed Engineer

Mesa: ¿Qué tan difícil fue el proceso de selección para trabajar en Cognition? ¿Cuántas entrevistas, el nivel técnico, cómo fue el proceso?

Tomás: Como contexto, primero aclaro el rol: Forward Deployed Engineer. Supongo que debe variar de compañía a compañía. En este caso en particular —si se escucha como el orto es que tengo una gasa entera en la nariz, me rompí la nariz— el rol de Forward Deployed Engineer, por lo menos en lo que estamos haciendo en Cognition, lo podés resumir en todo lo que hay que hacer para ganar un contrato, entrar dentro de la compañía y aumentar el uso que tiene la compañía de nuestro producto. Es un rol muy técnico, sobre todo porque vendemos un producto técnico. No es lo mismo vender HappyRobot, que es un producto más de operaciones, que vender un producto para desarrolladores, que se lo tenés que vender a un CTO o a un CIO. Tenés que ser muy técnico para bancar esas conversaciones. Pero además tenés que tener muchas skills, capaz más sociales, para bancar una conversación. Sobre todo cuando te metés en una compañía que capaz tiene 10.000 ingenieros, 2.500, 5.000, y tratás de navegar los incentivos que pasan ahí. Ya no es “te vendo algo que le sirva a la empresa, chau”: hay que manejar los egos y los incentivos cruzados de cientos de personas. Eso requiere otras habilidades mucho más sociales: poder concentrarte en una conversación bajo presión. Ellos se enfocan bastante en ver eso.

Tomás: El proceso en Cognition incluye varias etapas. Una es un take-home. Después hay una presentación de algún trabajo que hayas hecho en el pasado: no se enfocan en lo técnico, sino en high agency o proactividad, que vos ya lo hayas demostrado laboralmente. Y después hay simulacros, donde en vivo te someten a una situación de presión: le estás vendiendo a un CTO de una compañía, al Bank of America, una compañía gigante, o estás con ingenieros de un cliente que tienen una situación compleja, con muy poco tiempo de preparación, y tenés que surfear eso y ayudar al cliente. Inclusive sentarte a pair programming con ellos. El nivel de dificultad es alto. Yo me preparé capaz un mes full-time, tratando de entender lo máximo posible el producto. En mi caso particular, ya tenía ciertas habilidades desarrolladas con el tiempo, a nivel blandas sobre todo. No hay un LeetCode. Te van a tirar un repo por la cabeza: tenés 20 minutos para entender este repo y ayudar a los ingenieros de un cliente a hacer una migración.

Mesa: Si tuvieras que explicar Cognition, ¿qué es lo que hace?

Tomás: Cognition nació hace dos años y medio. Hoy es básicamente la competencia de Cursor, Claude Code y Codex, así que sí, me levanto todos los días a competir con tres trillones de compañía. La idea desde un inicio, hace dos años y medio, era hacer coding agents, pero que cada sesión corriese en la nube. Ni siquiera te daban una opción local; en un inicio. Hoy las tenemos. Que cada sesión el agente tenga acceso a todo lo que tendría un dev de tu compañía: a GitHub, a Google, a Sentry, a absolutamente todo lo que usás al día, para poder completar una tarea de punta a punta, una tarea bien empujada, con el mismo criterio de éxito de punta a punta que lo podrías hacer vos. Que los ingenieros pasen de ser más mecanógrafos, si lo querés decir de alguna forma, a ser arquitectos manejando una flota de agentes de Devin. Básicamente terminó siendo eso. Hoy, por lo menos en la categoría de agentes en la nube, le saco mucha ventaja al resto de productos de la competencia, y es probablemente el que lidera en esa categoría, sobre todo en enterprise, clientes grandes: empresas como Santander y JPMorgan, el gobierno de Estados Unidos. A nivel enterprise grandes, les va a sorprender, pero los dos que están liderando son Cognition y GitHub Copilot. Supongo que ese dato les va a sorprender a varios.

Work-life, de chico y el volumen

Mesa: Contaste: me voy de la facu, renuncio a belo. En ese lapso —o no. Dijiste: me quiero anotar a la facu, doy la baja en belo.

Tomás: No, no. No me voy de la facu. Es más: el primer mes de la facultad lo hice trabajando en belo.

Mesa: Ah, ok. Banco. O sea, ahí estás laburando en belo y a su vez sumaste. ¿Qué onda esa carga laboral, qué onda la vida? Me enteré de que jugás al básquet también. Son dos cosas bastante potentes.

Tomás: El básquet fue más de cuando era más chico. Jugué desde los 10 hasta los 19, una cosa así. Después seguí jugando. Capaz lo vieron en Twitter: teníamos un equipo de básquet amateur con Mati de Flow Game, con Duki y varios más. Fue un side project de los últimos años, divertido.

Mesa: El sentido es que tenés dos cargas muy grandes de trabajo y a su vez también tenés tu vida. Siempre acá tocamos el tema work-life balance.

Tomás: Ayer también hicieron la pregunta de work-life balance. Para mí es un poco: vos le vas a dar hasta lo que vos tengas ganas de darle, y es muy difícil forzar algo que vos realmente no quieras hacer. Entonces yo nunca siento que me estoy forzando. Necesito ser disciplinado, no sé. De última te vas acostumbrando, tu forma de ser va cambiando con los años, vas a tener momentos mejores o peores. Pero yo hoy estoy trabajando un montón, un montón, pero no lo sufro. No es que me levanto y digo che, qué vida de mierda. Estoy emocionado por lo que estamos haciendo, hay que hacer un montón de cosas. Además tengo a mis amigos un poco en la misma: es un poco parte de mi forma de ser. Realmente no sé si estaría contento haciendo otra cosa, o teniendo una vida más tranquila. Capaz lo que yo disfruto puede ser algo que otra persona no. Entonces voy llevando. Pero sí, es algo que te tiene que gustar, sobre todo para trabajar en una startup: teniendo que hacer un montón de cosas, no teniendo onboarding, teniendo que encontrar la vuelta a todo, laburando un fin de semana. Pero no lo sufro. No lo pienso mucho en el sentido de che, work-life balance. Después el fin de semana salgo también: si tengo ganas, no me lo prohíbo tampoco.

Mesa: Tomi, me intriga un poquito más. Sé que lo omitiste para llegar a este punto, pero ¿cómo eras vos de chico? Creo que la mayoría de acá nos autopercibimos curiosos, etcétera. ¿Cómo hiciste para tener ciertos focos? Me sorprende en tan poco tiempo todo lo que lograste, siendo que todos tenemos un montón de intereses y empezamos a laburar en siete áreas.

Tomás: Es una buena pregunta. Creo que la respuesta es bastante banal, y es más un tema de ego. De chico, supongo que las primeras cosas que hice en mi vida —porque me iba bastante bien—: el primer recuerdo es mi avión. Después jugaba al tenis y me iba bien. Después jugaba al básquet y me iba como el orto, me acuerdo de todo, me iba mal anímicamente. Pero siempre tuve un temita, sobre todo desde chico: quiero que mi vida sea interesante, quiero que me vaya bien en las cosas que hago, quiero sobresalir. No hay nada muy poético ni raro. Cuando me senté en la computadora y quería hacer apps, la cuestión era: quiero hacer algo que esté bueno, que lo tenga mi amiguita, y quiero que me vaya bien. Lo normal, a nivel de lo que uno desea. Lo raro es la cantidad de horas, o la obsesión para la edad, si querés. No me conformaba con “tengo que esperar a estudiar, y después de estudiar recibirme, y recién ahí trabajar, y después recién hacer mi plata o tener una carrera copada”. Che, no: yo lo quiero hacer ahora. ¿Por qué no lo puedo hacer ahora? Medio caprichoso. Le fui encontrando la vuelta. Obviamente no me salió lo que estaba planeado, y la vida me llevó a terminar en belo, y creo que belo fue un punto de inflexión. Pero después seguí tratando de hacer cosas. El equipo de básquet con Duki sale de un side project que hago cuando estaba en belo. La cantidad de cosas que hice en realidad es mucho más grande, solo que el 95% salieron como el orto. Pero la vida es un juego de volumen. Después alguna persona que conociste en un proyecto, o un podcast que hice que no se lo escuchó ni mi vieja. Cuando veo para atrás digo: tengo un canal de YouTube, hasta sonaba en el medio, no se acuerda nadie.

Tomás: En un momento también desbloqueás mentalmente: che, si yo hago muchas cosas, en algún momento algo funciona y la vida mejora desproporcionadamente, y todas las que salieron mal no se acuerda absolutamente nadie. El podcast que mantuve a los 17: mis amigos se me cagan un toque de risa, pero no le importa a nadie. Es un buen punto, y es bastante liberador. Después, de volumen: no hace falta ser ningún genio. Es simplemente probar 10 millones de cosas y, bueno, la suerte te va a acompañar en algún momento. Alguien más, alguien menos. La suerte hace falta, pero te la podés intentar más o te la podés intentar menos. Creo que terminó siendo un poco eso.

COBOL y el tweet

Mesa: Te quiero hacer dos preguntas. Una es del chat, de Juli Ángeles, que dice: grande Tomi, tiráte alguna novedad de Cognition, aprovechá el chivo. ¿Tenés alguna novedad para contar? Y la segunda es por tu tweet de tu objetivo a fin de año. ¿A qué va ese tweet? Tuvo mucha controversia, te lo han citado personas muy polémicas dentro de X.

Tomás: La verdad es muy gracioso. Cuando lo tuiteé, yo dije: esto se va a notar demasiado, que es un chiste. En mi cabeza era como cuando le decís a una amiga: sí, a fin de año me hiro todo el COBOL del país. Era demasiado estúpido para tomarlo tan en serio. Pero viene de que uno de los casos de uso en Cognition que más vemos es el tema migraciones: por la capacidad de darte cuenta del paso a paso que tenés que ejecutar para migrar un archivo, o migrar a una versión de Java que tiene breaking changes, tengo que cambiar estos archivos. Suele ser un trabajo bastante banal y repetitivo una vez que ya entendés el paso a paso. Entonces lo paralelizas en un montón de sesiones con un scope más chico, que hagan el paso a paso, que lo prueben. Devin puede hacer eso en la nube: además tiene acceso a su propio browser, donde puede tocar los botones, probar, y lograrlo. Es un caso de uso que vemos muy seguido y muy exitoso. Hemos tenido casos de migraciones planeadas para dos años, hechas en dos meses, o de ocho meses hechas en ocho días. Nos buscan mucho para eso. El caso del COBOL es un caso exitoso, un caso que ha costado mucho históricamente, sobre todo por lo útil de Devin para documentar código también, con DeepWiki. Tengo dos clientes grandes en este momento pidiendo ayuda para migrar COBOL en Argentina. Entonces lo tuiteé, de joda. Literalmente le dediqué esta semana a aprender COBOL, entre otras cosas. No fue lo más divertido que hice en mi vida. Pero lo tuiteé un poco en joda. Dije: ¿quién le va a ver esto? Y bueno, fue graciosa la repercusión.

Tomás: Sobre todo cuando veía comentarios de “¿quién va a sacar? ¿quién se te va a convencer de que asuma ese riesgo?”. Y son, literalmente, los devs de COBOL pidiendo por Microsoft Teams: yo te ayudo, por favor, tus bolos de COBOL. Me cago un poco de risa. Si ven mi historial de Twitter, creo que no hay una pelea en toda mi historia: jamás una controversia, jamás una puteada con alguien. Me lo tomo bastante bien. Cuando viene alguien y me putea, las pocas veces que pasa, me cago de risa. El caso de Maxi Firman fue el mismo. Si él se abre a esto, estará mejor. Tiene un temita de que le gusta un poquito pegarle a la gente. Es parte del juego, de los incentivos de Twitter. Cuando vi que me citó y me puso el colorado, la verdad que me cagué de risa. Estaba con un amigo y dije: le voy a poner algo bien bizarro, pero tipo que no se pueda enojar; si se enoja, no tiene sentido. Agarré y le hice un ato con su cara. Lo tiré, me cagué de risa y veo qué pasa. Se hizo muy viral, casi de Radio Mitre. Yo llorando de la risa. Y Juli Guerrero le tiró la misma y ahí pisó el palito: se enojó y puso un texto largo. La gente: nadie te dijo nada, es un ato con tu cara, nada más. Después citó lo de la noticia de Clarín. Si te enojás después de esto es totalmente al pedo. Él bardeó, nosotros no nos enojamos, te pusimos un ato con tu cara, nada más.

Mesa: Aparte, cuando ves la imagen decís: ¿qué onda, quién hizo esto? La imagen es impresionante. Nosotros aprovechamos y hicimos uno de Builders OFF the Record también.

Tomás: Que él haya terminado siendo un mecanismo de road para atos es inesperado, por lo menos. Un saludo grande. Ahora, como ven ahí abajo, yo soy tipo head of Maxiato. Literalmente me puedo sumar a atos cuando quieran. Eso fue un poco el trasfondo. Le mandamos un abrazo a Maxi. Un abrazo, una chistecita, nada más.

Puentes

Mesa: Contaste un poco de tus inicios en belo, contaste que ingresaste en la ITBA. ¿En qué momento aparece la oportunidad de Puentes en tu vida? ¿Cuál fue el trigger: te enteraste de que existía Puentes y decidiste aplicar?

Tomás: Puentes lo conozco desde la primera edición. La primera edición fueron dos grandes amigos, como son Nico Montone y Seba Bapa, de Render House. A Nico, de Vercel, ya lo conocía. Ya había escuchado, obviamente, muy bien de parte de ellos de lo que había sido, y eso que el programa escaló mucho con el tiempo. Yo sabía que quería ir, pero no estaba dispuesto a dejar la facultad. Era algo que Gadi lo tenía como punto: te quiero llevar solo si querés ir a SF. Yo también he ido a SF, entonces conocí gente allá. En algún momento, inclusive, capaz lo infravaloré: yo ya conozco gente allá, esto es para que estén en el web en SF, yo le estoy sacando capaz el lugar, y yo todavía no me quiero ir. A inicios de año todavía no tenía pensado dejar. Estaba ayudando. Sabía que si no era ahora, era a fin de año: el timeline era SF. Estaba hablando con otra empresa, que no voy a decir cuál era, para tal vez sumarme. Entonces dije: bueno, ya es ahora o nunca. Hablé con Gadi y tenía ganas de ir para allá, de poder conocer más gente, de conocer gente como parte del programa. Apliqué, le dediqué tiempo al proceso, a todas las etapas. Y bueno, gracias a Dios le dijo: ya está, te traigo.

Tomás: Después me confiesa que tuvo que llamar a un par de personas que tenemos en común para preguntarles sobre mí, porque él reconoce que pensaba: che, sos muy buen vendedor, siento que me estás vendiendo todo humo y no has construido un choto. Literalmente después me confesó eso. Tuvo que ir a preguntarles a amigos, a conocidos en común, si realmente programás o si sos un chanta. No lo culpo en lo absoluto. Al final, gracias a Dios, los comentarios de a quien les haya preguntado fueron positivos, y fui. La verdad que fue impresionante.

Mesa: ¿Y la experiencia ahí adentro? ¿Conocieron muchos founders, startups de SF? ¿Cómo es el viaje?

Tomás: El programa son siete días. Durante los siete días tenés actividades que ya están hechas por parte de Gadi: ir a fondos importantes allá, o visitar compañías tanto late stage como early stage. La idea es un poco que te empapes de la cultura de San Francisco, que sin duda es muy distinta a la nuestra; que conozcas un montón de gente y a todos les puedas contar tu historia; y que a partir de eso salgan oportunidades, y que vos te puedas ir de ahí no con una sino con varias entrevistas, o varias oportunidades, para tratar de empezar a trabajar para una compañía de SF, y si querés moverte para allá. Idealmente moverte para allá. Pasan muchas cosas en muy poco tiempo: la cantidad de estímulos es muy grande. Y además Gadi es muy bueno, porque vive hace muchos años allá, sobre todo para ayudarte a navegar ese cambio cultural que tiene San Francisco, que no es fácil. Es muy contraintuitivo muchas veces, sobre todo para la cultura latina: ir y ver que allá te premian por venderte muy bien, por contar muy bien tu historia, por parar esa atención, por tener mucha confianza en vos mismo. Cosas que capaz acá son: mirá qué grande es este chabón, quién se cree este. Entonces, ayudarte a ver que eso es algo bueno, por lo menos en esa cultura. Aprovechar esa pantalla, esa exposición que te da él para un montón de gente que te puede dar esa oportunidad. Te puede cambiar la vida en muy poquito tiempo. Inclusive si no decidís irte a Puentes ahora, o si vas a Puentes y no te quedás automáticamente en ese momento, porque no estás seguro. Te cambia la perspectiva completamente. Y cómo te manijeás por cómo es la ciudad allá te cambia la cabeza.

Tomás: Tommy Ward, que es el rubio que está ahí atrás, me acuerdo que antes de irme decía: no, a mí no me gustaría irme a San Francisco. Estaba viviendo allá. Automáticamente se quedó. Literalmente ya se quedó a vivir ahí, casi que no volvió a Argentina después de las familias.

Mesa: Che, Tomi, ¿por qué volviste? ¿Vas a volver a ir? ¿Por qué estás en Argentina, digamos?

Tomás: Yo me sumé a Cognition como Forward Deployed Engineer. Soy la tercera, cuarta persona, creo, de la TAM de Cognition. Entonces, más allá de que me pudiera ir a vivir allá —probablemente lo haga— no tengo mucho apuro, y hoy me sirve estar acá. De todas formas voy a estar todo el tiempo viajando: tengo clientes acá, tengo clientes en España, tengo clientes en México, Brasil. Voy a estar viajando mucho, pasando tiempo también en San Francisco, Nueva York. No estoy muy apurado en poner mucho el foco en los trámites en este momento. Es más hacer el mejor laburo posible, entender el laburo y ayudar en lo que puedo ayudar. Para armar el equipo de la TAM de una compañía que apunta a ser generacional, y que duplicó el revenue tres veces y le queda todavía para crecer como la espuma, prefiero tener un foco de: estoy para hacer lo que haya que hacer para que esto funcione, y no priorizar algo personal como che, necesito sí o sí ahora irme a San Francisco.

Mesa: Ahí te preguntan en el chat, Mateo Lorenzo: si quedás en Puentes, ¿te pagan todo, tenés que cubrir algunos costos?

Tomás: El vuelo lo tenés que cubrir. Casa y comida ya las tenés. Si te vas a un after a tomar un café, eso sí lo tenés que cubrir. Pero sin duda es la inversión con mejor retorno en la historia de la humanidad. Con mi bitcoin en 2010, bueno, no sé yo.

Mesa: Recién veíamos también el formulario de la aplicación. ¿Te acordás, al momento de aplicar, cómo fue ese proceso? ¿Lo llenaste rápido, te costó, hablaste con gente? Porque mucha gente se debe estar planteando aplicar y siempre aparece ese síndrome de impostor, o no voy a quedar. ¿Cómo lo viviste?

Tomás: Si no quedaste, no perdiste mucho. Como máximo, y en el mejor de los casos, te dan un feedback de por qué no. No encuentro muchos motivos claros por los cuales no probar. No cuesta plata aplicar, un poco de tiempo. La verdad que no me acuerdo del paso a paso del formulario y las entrevistas.

Mesa: ¿Qué creés que tiene que tener alguien para entrar en Puentes? ¿Qué los hace, no sé si sirve un por ciento, pero bastante topos del talento? ¿Y tenés algún tip? ¿En este mes matate a LeetCode, como diría el gran Gadi, o anda por acá o por allá?

Tomás: No, no, no hace falta más LeetCode. Creo que no es relevante, por lo menos para esto. Una de las cosas que obviamente necesitás para entrar a Puentes es demostrar capacidad técnica: que realmente, como programador, como software engineer, sos capaz. Pero eso no sé qué tanto lo podés modificar en un mes. Y después, demostrar que sos una persona muy proactiva, que has intentado hacer un montón de cosas, que no te quedás con exactamente lo que tenés que hacer y listo. Si vos me venís y me decís: che, fui a la facultad y en la facultad me fue 10, y no saliste mucho de ahí —más allá de que está milagroso ahora—, si me decís: en la facultad me anoté en tal organización estudiantil, organizamos estas hackathons, tengo este proyecto, tengo estas cosas open source publicadas, no funcionaron pero las tengo, y soy ambicioso, quiero para adelante, estoy para laburar las extras. La cultura es para el que se quiere ir a comer la cancha y hacer un laburo excepcional. Eso al final te tiene que importar. Necesitás eso de divertirte a duchar y estar pensando en cómo vas a solucionar lo que estás haciendo. Y eso lo tenés que disfrutar. Fakearlo no lo podés hacer, porque vas a durar poco. Pensá qué cosas vos podrías demostrar: proyectos, iniciativas, lo que sea. No hay un playbook exactamente. Tratar de ponerte del lado de Gadi: este che, ¿con qué quería pensar a alguien que no me conoce? La persona que está enfrente capaz piensa “soy buenísimo”, pero la persona que está enfrente lo tiene que creer. Hacete un poco jurado internamente: che, ¿por qué tengo que demostrar que, no sé si soy mejor que el resto, pero por lo menos que estoy expuesto a que las cosas vayan bien?

Mesa: Martín Puli, no sé si lo conocés, puso: esos pocos días, ¿qué no le puede faltar? ¿Una comida, conocer gente? ¿Algún consejito?

Tomás: Yo trataría de aprovechar y estar allá para ver en persona la mayor cantidad de gente que pueda. Mandar la mayor cantidad de mensajes en frío que puedas a toda la gente que esté allá. Y a todos explicarle: sé muy franco y muy corto, no lo hagas largo. Explicar quién sos, en qué sos bueno, en qué podés ayudar y qué querés de tu día. La gente no tiene tiempo allá para pensar en cualquier cosa, y tenés que maximizar las chances de que alguien piense en vos cuando una situación suceda. “Tengo un amigo que está buscando ingenieros, me apareció este argentino, me acabo de acordar, me dijo que está buscando el laburo para venirse acá, parece bueno”. Martín Puli es joven, es bueno, es ambicioso. Ser muy claro en eso, y pedir ayuda. La cultura de San Francisco es un poco eso de dar, porque sabés que después en algún momento todo va a volver de una forma, o porque todos actúan en base a esa filosofía. Aprovechar eso: que la mayor cantidad de gente sepa qué es lo que necesitás, y obviamente estar actuando constantemente de la misma forma, ver qué podés dar una mano al resto. Porque gran parte del networking no es solamente conocer y hablar con gente, sino cómo le aporto valor a la mayor cantidad de gente posible. Después, explotarlo de la forma que te parezca según tu vida y tu contexto.

Mesa: Nosotros, cuando vino Evil Rabbit acá al podcast, nos había dicho lo mismo que nos decís vos. Se ve que ya dos personas nos dicen lo mismo: hay cierta razón. Hay gente que va a SF, consigue un laburo en una startup que le va bien y ya se tira a la chanta. Me acuerdo de una nota que hizo Gadi a Montone y a otros dos chicos que fueron a Puentes. Montone decía: yo voy ahí para ser el 1% de acá. Siento que esa es la mentalidad con la que vos tenés que ir a abordar SF.

Tomás: Sí. El caso de Montone lo es, justamente. Crack total. Ahí te agradece los consejos, Martín.

Vender Devin

Mesa: Che, Tomi, contanos un poco de Devin, ya que estás metido adentro. Vendemelo. Vamos a ver si sos vendedor.

Tomás: Devin, hoy por lejos, primero es la suite más completa de productos para utilizar inteligencia artificial en el ciclo de vida de desarrollo de software, de punta a punta: desde la documentación de los repos, hasta poder entender qué es lo que está pasando en un repositorio antes de ponerlo a trabajar, hasta deployar agentes en la nube para realizar tareas, hasta usarlo localmente, hasta hacer reviews de código, para el escaneo de seguridad, de punta a punta. Y sobre todo, sin duda, el mejor para el caso de uso de enterprise. Eso de entrada. Después, la venta es distinta si se la estoy vendiendo a un consumidor final o a un enterprise, que suele ser la mayoría de los casos. Muchas de las instituciones más grandes y más complejas del mundo están utilizando Devin para agilizar el desarrollo, con ganancias de productividad del 10%, 12%, 15% en distintas tareas, utilizando automatizaciones para remediar vulnerabilidades o errores que salen de forma automática. Hay una empresa enorme, gigante —creo que no la puedo nombrar, por las dudas— que el 95% de sus errores de Sentry los están remediando con Devin de forma automática. Es la única que en la nube puede hacer cosas como correr en varios sistemas operativos distintos: entonces levantar la aplicación, probarla, debuggearla. Ninguna de las otras competencias puede hacer lo mismo. La única que te permite tener snapshots. Cursor lo acaba de copiar ahora, funcionando a la mitad, un año después. Y, de los que compiten, el único que se mantiene independiente a nivel modelo: ahora Cursor va a priorizar lo suyo, el de Anthropic lo mismo. Y el único que está 100% enfocado en desarrollo de software. Eso es básicamente la situación actual de Cognition, y probablemente en esa rural es la que más está creciendo, sobre todo en clientes grandes, enterprise. Ese es el resumen de dónde está Devin hoy en día.

Mesa: A mí me lo vendió. Ya está. Escuchá: un producto muy enterprise, pero vos como usuario final, ¿le podés sacar jugo?

Tomás: Sí, sin duda que sí. Hay algunos casos de uso que muchas veces tienen más sentido cuando sos una empresa muy grande y te sirve asumir ese gasto, porque te lo terminás ahorrando: el review de seguridad top tier. Jonathan es el que prueba Devin desde que salió, que era bastante malo. ¿Te acordás de los carteles de Devin en Nueva York? Devin, bueno, ahora funciona bien. El hype que tuvo cuando salió y lo mal que funcionaba. Pero sí: cuando me decís che, Devin, ¿cómo le saco el uso como consumer? Es una suite de productos entera que pagás por uso total, no por asientos, ni por licencia ni por nada. Depende de qué herramienta en sí estemos hablando. Hay algunos casos de uso que a veces tienen más sentido cuando sos una empresa muy grande, con costos hundidos muy grandes, y en una startup muchas veces te lo ponés a hacer vos directamente. Pero sí, obviamente no vería motivo por el que no le podría sacar el mismo jugo.

Mesa: Tomi, sé que básicamente hiciste esta pregunta el otro día y dijiste que no tenés idea de qué querés hacer a 10 años, etcétera. Voy a intentar no poner plazos temporales. ¿Hay alguna meta que no hayas cumplido? ¿Tenés horizontes? Sé que vas por valores, que sabés que querés ir más a un eje de cómo te manejás y que eso te vaya a buen puerto. ¿Hay algo más accionable y puntual que digas: esto quisiera hacer?

Tomás: No. A la verdad que no. Sinceramente, me gustaría contestar algo más divertido o con un poquito más de mística, pero no lo tengo. En los últimos años me ha pasado un poco eso de che, voy para adelante. Hay cosas que me divierten más, menos. Hay cosas a las que capaz alguien me podría haber dicho el tiempo que le enfocaba, este verano, al equipo de básquet amateur, que a nivel carrera no suma cierto para nada, y yo la verdad que me divertí, la pasé bomba. Son cosas que no me hubiese imaginado nunca. Van saliendo side projects todo el tiempo, obviamente con el foco en mi carrera laboral, pero ese tipo de cosas también te pueden pasar dentro de lo laboral. Trabajar como Forward Deployed Engineer no me lo hubiese imaginado nunca: hace dos meses no sabía qué era. Entonces un poco voy para adelante, y trato de mantenerme lo más flexible posible en las expectativas, en que la vida de última me vaya sorprendiendo. ¿Te podés cerrar o no? No hay ni siquiera mucha vara para medir si estás cerrando o no. Y me diverto mucho desde entonces, en todos los sentidos, así que prefiero mantenerlo así, al menos.

Mesa: Bueno, Tomi, te agradecemos un montón tu tiempo, que hayas pasado por acá después de la operación, y la onda que le pusiste. Gracias por venir, por toda la data que nos trajiste, y un placer tenerte como invitado.

Tomás: Gracias a ustedes, chicos, por invitarme. Me voy a cenar. Anotense a Puentes, gente: les va a cambiar la vida. Un ato con la cara de Maxi. Muchas gracias.

Mesa: Los tips que dio no son solo para Puentes. Para un talento junior que está buscando trabajo, creo que fue una masterclass de lo que tenés que hacer. Si estás soñando y querés dar el salto, es el mismo playbook. Es vertical a cualquier carrera, a cualquier etapa. Yo insisto lo que dije al principio: me voló la cabeza que arrancó muy chico, muy joven, ya en un desafío muy grande, y siempre le metió para adelante con máxima actitud. Es un poco la pregunta: ¿qué cosas comparte la gente que va a Puentes? Se ve esa actitud de dar the extra mile constantemente.

El video de Huevo y las novedades

Mesa: Tenemos varias cosas para mostrar. Tenemos un video de nuestro amigo Huevo desde España, que les deja un saludo a Mati y a Tomi.

Mesa: En esta ocasión no aparezco preguntándole nada a ninguno de los invitados. Voy a estar diciéndole a todos los oyentes y a toda la gente que banca lo que estamos haciendo: gracias. Estamos en el episodio número 10 de Builders OFF the Record, y la verdad es que estamos disfrutando mucho de hacerlo, también por los buenos comentarios que recibimos de todos ustedes. Gracias a Mati y a Tomi por estar acá. Es un episodio muy importante para nosotros. Por lo menos para mí es algo muy lindo. Somos un lindo grupo de amigos que está juntando energías y mucha manija en un proyecto que da para mucho. Se está armando una comunidad muy linda: ahora en el grupo de WhatsApp hay mucho movimiento, están compartiendo proyectos, compartiendo noticias, cosas que empujan para adelante. La semana que viene va a estar la Builder House, que la voy a estar haciendo de acá: ahora mismo estoy en Altea, en España. Gracias por pasarse, a los muchachos, a Mati y a Tomi. Mati, gracias por tu tweet de solo traveler: lo estuve tomando, conociendo gente por ahí en hostels. Gracias a todos por sintonizar. Un saludo enorme.

Mesa: Es muy chile verlo con Europa. La banda está laburando, está acelerado. Europa es loco. Debe estar hecho pelota.

Mesa: Esa ciudad, Altea, es pura escalera. Tenés que caminar todo, no hay manera de agarrar transporte. Es hermosa, pero debe ser la pata, todavía con la compu en la espalda.

Mesa: Vamos a seguir con las novedades. Después de ese gran mensajito de Huevo, que lo extrañamos mucho, seguramente pronto ya va a estar con nosotros. La cantidad de gente que está escuchando en vivo, seguramente más de 300 personas aproximadamente. Novedades de esta semana: tenemos asado en la Builder House de Buenos Aires. Si vamos a la página del evento, hay tres personas confirmadas, pero ya hay más de 136 inscriptos al asado de la Builder House. Tremendo evento. Un poco por la demanda, y porque no vamos a poder meter a todo el mundo en esa casa —no es de mala onda, no es que queremos filtrar: la casa es limitada— quisimos abrir otra experiencia: una mateada el domingo, post hackathons de Release Before Ready y Aleph Hackathon. Hay dos oportunidades para que vengan a conocer la casa, hacer networking, pasarla lindo.

Mesa: Básicamente es un partido de básquet. De los cinco que estamos acá, cuatro jugamos al básquet eventualmente: algunos jugaron federados, otros no, como yo. Vi que hay muchos chicos de la escena de Twitter, sobre todo gente de tecnología o de startups, que han jugado, les gusta jugar. Dijimos: bueno, un partido. Como sé que son muchos, lo hacemos un triangular. Van a haber 13 equipos: el que le meten 5 sale, entran los otros 5, y así, para hacerlo mucho más dinámico, para los que no tenemos tanto cardio. Va a ser el viernes 21 a las 8, en las canchas de Clutch, en Urquiza. Los que no van a jugar y quieren ir a ver, y después quieren ir a hablar un rato o ir a tomar algo, también. Ari dijo que quería venir. Martín Puli también nos había dicho que quería venir a ver y a charlar un rato. Pero los que quieran, que avisen, porque tampoco vamos a llegar 50 personas: literalmente no le preguntamos si podemos llegar más gente. Acá filtramos la dirección, es un peligro esto que estamos haciendo.

Mesa: ¿Caerá el Duki a jugarse un partido de básquet?

Mesa: Esperamos que sí. Que le mande un DM.

Mesa: También tenemos novedades importantes en la página de Builders OFF the Record. El que no vio la animación, la voy a volver a reproducir. Fíjense las métricas: ya estamos por pisar las 23.000 reproducciones de nuestros episodios. Es una barbaridad. Hemos tenido a Fran Beiras, a Naomi Couriel, el gran Evil Rabbit, founding designer de Vercel, a Ariana Onega, fundadora de Empretienda, a Nahuel, el sitio de Paisanos, a Tomás Pozo de Supabase, a Isra, Pato y Emi. Mandamos un abrazo gigante. También estuvo Ale Repetto, anda de cátedra ahí del work-life balance, el episodio. Ana, que pronto va a volver a Builders OFF the Record, seguramente, como invitada. Y encima tuvimos a Laín y a Tommy de Aqua0 visitándonos desde Estados Unidos. Un montón de data sobre los hosts de este programa: pueden encontrar nuestras redes.

Mesa: Ojo al piojo, porque estamos presentando la posibilidad de poder sponsorear este programa. Lanzamos nuestros tiers de sponsoring, que ya los pueden leer, con todos los beneficios que incluye cada uno. Incluso pueden ver métricas en profundidad del programa: alcance total, impresiones en X, reproducciones, shorts en YouTube, el tiempo de escucha en Spotify, un poco de métricas de cada episodio. Quedó súper premium la página que armamos de métricas. Increíble lo que shipeó la banda esta semana. No solamente streameamos: también estamos mejorando el programa. Automatizaciones, webs, etcétera.

Mesa: Tremendas novedades. Vuelvo ahora a lo que es el programa, porque tenemos otro invitado espectacular para seguir esta noche. Le damos la bienvenida al gran, al querido Matías Solina. ¿Cómo andás, papá? ¿Todo bien?

Matías Solina y Looking for Trouble

Matías: Hola, muchachos. ¿Cómo anda la banda? ¿Todo bien, todo tranqui? Gracias por la invitación. Un placer estar con ustedes. Después de escucharlo al gran Tomi: qué locura, qué lindo episodio.

Mesa: La verdad, emocionante. Las palabras de Tomi: no sé cómo hace, pero logra a la distancia conectar con la audiencia desde un lugar muy lindo, porque puede mostrar desde la emoción todo lo que estamos sintiendo al crear este programa, y la felicidad también de recibirte a vos. Hemos leído mucho sobre vos en Twitter, en LinkedIn, visto entrevistas que te hicieron grandes amigos de la casa como Ari. Pero seguramente hay mucha gente que no te conoce. Primero, para arrancar y romper el hielo: no sé si querés presentarte, Mati.

Matías: Bueno, yo soy un pibe que dedicó toda la vida a buildear, a construir cosas, a hacer cosas. Estudié marketing, ese es mi background. Por casualidad me metí en tecnología. Tuve un paso fallido por ciencia de la computación: estudié ciencia de la computación dos semanas y me di cuenta de que no era para mí, y me pasé a marketing. Descubrí amor por producto. Tengo una carrera prácticamente haciendo lo mismo, siempre con mucha constancia, repitiendo startup, siempre con lo que estaba en la movida. Tuve un paso largo por marketing de performance, donde aprendí mucho de go-to-market, mucho de cómo hacer que el negocio tenga sentido del lado del cliente. Y ahora estoy del otro lado del mostrador, haciendo que funcione del lado de los builders. Estamos con algunos proyectos, ahora estamos haciendo una hackathon, pero siempre en la escena, tratando de ponerle mucha pasión, como decía Tomi, y tratar de ser el 1%, por lo menos del volumen. Al menos intentándolo.

Mesa: Realmente, al menos yo, fellow en Rosario: movió mucho Mati. Una de las mejores hackathons que he visto en bastante tiempo, en Rosario, por afano. Mirá que fui a un montón, así que ya me considero sommelier. A mí me sorprende: yo entiendo porque te conozco y porque hablamos de varios asados, pero vos decís que sos bastante vertical: tenés parte de marketing, parte de desarrollo. Me has dicho en privado —después no estoy ventilando— que te gustaba haberte metido más en la parte más técnica, que un poquito te quedó. Pero yo conozco tu vida, al menos por lo que hablamos: bastante rockstar, de levantar rondas, de hacer cosas que no puedo comentar, en lugares que no puedo comentar. Y hoy en día, padre, familia hecha y derecha, que al menos a mi parecer hace una empresa increíble, un gran producto que lo hemos charlado. Me parece muy loco.

Mesa: Yo tengo una pregunta. No lo conozco a Mati: lo conozco por Ale, porque me lo ha nombrado cuando hablamos. Cada vez que hablamos: hay que traer a Mati Solina, Mati Solina, hasta que lo logró y te trajo. Estuve viendo la entrevista que te hizo Ari, estuve chusmeando tu cuenta de X y también la cuenta de Looking for Trouble —no sé si lo pronuncié, porque mi inglés no es tan bueno—. Te quería preguntar: ¿qué hacen, y por qué un canguro con guantes de boxeo?

Matías: La verdad es que empezamos ahí rompiendo mucho las bolas. Yo tenía ganas de volver a hacer algo de tecnología, después de pasar tanto tiempo puramente en producto, y volví a algo que hace mucho que era: empezar a automatizar. Un amigo me dijo: chabón, te encanta romper las bolas, te encanta buscar quilombo. Yo: sí, es verdad, todo el tiempo estamos buscando problemas para automatizar. De ahí salió el nombre. Busqué, me cayó esa ficha, y dije: luego tiene que ser un canguro con guante de boxeo, top pendenciero, enojado, porque literalmente somos eso dentro de las empresas. Tratamos de hacer quilombo de buen sentido, tratamos de revolucionar, de pegarle un par de piñas a los que están dormidos. Te juro, fue muy orgánico. Le pedí a mi diseñador de branding de toda la vida: tengo esta idea, hacemos algo, ya no puedo esperar. Me dijo: no, no te lo voy a dibujar. Y salió este bichito que, a posta, nos representa. Aparte hicimos un cuadrilátero, tenemos ahí un tono.

Mesa: Vi que tenés varios guantes de boxeo repartidos por la oficina.

Matías: Y si no, hemos guanteado con más de uno que viene y dice: no, el presupuesto es tanto. Pone los guantes, uno cada uno, y vamos a armar.

Mesa: ¿A qué público apuntan desde LFT? ¿Empresas, algo más para usuario final? ¿Qué es lo que hacen dentro de LFT?

Matías: Hoy nos estamos dedicando a todo lo que es backoffice, más que nada. Siempre decimos que somos un laboratorio de IA que fine-tunea y genera pipelines de IA para salir a buscar lectura de documentos. Nuestro metro cuadrado son los PDF, las hojitas, el papel: todo lo que sea algo que se inserta al sistema de gestión de alguna manera. Nacimos para estar conectados en el medio, sin pretender ser un sistema de gestión. De repente, no sé, tengo un cliente que carga 25.000 facturas por mes, una cadena de supermercados que compra un montón, y de repente tenía un ejército de gente con la factura o el PDF, tipo loro, cargando un sistema. Nacimos para eliminar esas tareas y quitar las cosas de volumen, para que la gente pueda volver a aportar valor agregado. Mi gran sueño, de hecho la visión, cada vez que le hacemos el onboarding a alguien: hay un papelito que dice tu responsabilidad es sacar a un contador, a un administrador de empresa, a alguien que estudió cinco años de su vida, que está haciendo una tarea de mierda como cargar papeles en un puto sistema, y devolverle la dignidad para que vuelva a pensar en cosas que tienen valor agregado al trabajo. Literalmente esa es como la visión que tenemos de construir ahí. Ya sé que muchos productos están enfocados en eso, en cosas que por ahí son muy aburridas de contar. Resolvemos temas que son aburridos. Pero hoy hay gente que hace esas cosas a mano, y por ahí les tiramos un cable para sacarlos de ahí, y que las empresas generen más rentabilidad de ese lugar. Y devolverle también esa capacidad estratégica y creativa a muchos gerentes que hoy están consumidos por las tareas aburridas y monotemáticas que te demandan tu tiempo.

Mesa: Che, Mati, cuando hablás de meterte a las empresas, ¿los empleados forman parte del flujo, o son más automatizaciones que corren ustedes?

Matías: En general lo que tratamos de hacer son como agentes que van al backoffice, donde no interactúan con nadie: son partes automatizadas dentro del proceso. Por ejemplo, todo lo que es la parte de facturas —no quiero aburrirlos mucho con esto—, las facturas por mail: tenemos un agente que descarga todo eso en tiempo real, parsea todo y lo carga al sistema de gestión, por las 10.500 millones de reglas de negocio que tiene el cliente. Nosotros en todo lo que tratamos de hacer aseguramos al cliente que la efectividad a la hora del parseo —que es una cuestión más técnica de cómo procesamos los documentos— tiene una tasa que no la controla otro ser humano. A veces un amigo me dice: al final tenés una empresa que le pasás un PDF a Gemini y te devuelve un JSON, y vendés eso. En parte sí. Lo que pasa es que cuando le pasaste 100 facturas a Gemini, 95 o 94 las leyó bien y 5 o 6 las leyó mal, y para una empresa que tiene un volumen de 20.000 facturas no puede controlar ese 4, 5% a mano, porque tiene que controlar todo. Entonces por eso somos muy buenos generando evaluaciones, para poder asegurar que todo lo que hacemos tenga esa tasa de éxito, para que la empresa no se dé cuenta de que se labura dos veces. Que hoy es tipo el bajón de todos los días.

Mesa: Yo quería contar una cosa, de lo que habías dicho de tipo no hacemos nada wow. Nosotros desde el programa, y lo hemos hablado con Gastón en vivo, es que problemas tienen un montón de personas. Hoy la frontera AI o de tecnología para nosotros es como una especie de burbuja: lo usamos, estamos en Twitter todo el tiempo. Pero hay gente afuera, cuando salís a caminar, que todavía anda anotando las cosas en papel, que no sabe cómo usar Excel. Entonces hay oportunidades de negocio en todos lados: solamente hay que saber dónde mirar y qué es lo que vos querés hacer, y si a vos te place hacerlo o no. Una pregunta más: para LFT, ¿cuál es el próximo paso? Ya sea en innovación, en clientes, en adquisición de más empleados. ¿Cuál es el boss, como founder de LFT? ¿Cómo ves el futuro de tu empresa?

Matías: Mirá, nosotros, como todos los que estamos acá en este hermoso stream, somos amenazados por la nueva tecnología que avanza y te obliga a repensar muchísimo el negocio. Hace un poquito levantamos una ronda de inversión para crecer, y hoy estoy tratando —hoy es un tema que me quita el sueño, capaz está lindo para el debate— de construir la fábrica. Lo he hablado con Ale, lo he hablado con un montón de amigos que están en desarrollo, porque siento que tenemos un tema de velocidad que es como el próximo desafío que tenemos en LFT. Es un equipo de 20 personas y no pretendo que seamos más. No quiero seguir escalando en gente: quiero seguir profundizando en tecnología para que mis soluciones lleguen más rápido al cliente. Hoy siento que esto es exagerado, ¿no? Pero a veces digo: una solución que tardamos 5 o 6 días en deployar, che, para esto se debería hacer en unos dos días. Entonces estoy tratando de entender cómo carajo hacer la fábrica. Sé que Rauch y un montón de gente tuitea mucho sobre esto. Yo tengo grandes dudas de cómo implementarlo, de cómo hacerlo, y literalmente todo mi día, los últimos 20 días, me la pasé de boca a hacer prototipos, a entender cómo podemos hacer para ir más rápido. Velocidad es como la palabra clave que está en mi cabeza ahora. No sé si para el futuro, pero para los próximos tres meses, tipo, solo estoy pensando en eso.

Mesa: Es un tanto egoísta la mía, pero justo hoy vengo de una reunión preparando el hackathon que vamos a tener acá en Mar del Plata, y quien trae los desafíos es justo una empresa agrónoma de acá. Le dije: traeme los desafíos para que los chicos del hackathon traten de solucionar. El desafío que me trajo es: mira, nosotros nos manejamos todos con esto. Este Excel lo empecé a hacer hace 20 años, y eran 20 años de registro de una empresa que es constante. Entonces mi pregunta para vos, para los chicos que van a estar teniendo ese desafío: ¿de dónde vos sacarías el criterio? Si vos tuvieras ese desafío, no simplemente tirarlo a una IA y que ella tenga la creatividad. ¿De dónde buscarías la creatividad para solucionar problemas de automatización?

Matías: Está buena la pregunta. Creo que lo único hoy, en la forma que tenés para resolver rápido, el criterio tiene que ver con entender el modelo de negocio. Porque la verdad que para ese tipo de cosas que son chicas —a lo mejor reemplazar algunos procesos de un Excel— para mí hay que tener muy claro y muy cerca el problema. Hace un rato, antes de meterme a este stream, estaba hablando con unos pibes que están queriendo hacer algo parecido. De hecho creo que van a la hackathon de Mar del Plata, así que capaz que te los cruzás. Y lo que me dicen es eso: che, queremos hacer una automatización. Yo les decía: locos, a ver, ¿qué tan cerca del problema están? ¿Qué tanto entienden lo que les duele al cliente? ¿Es algo que se repite en muchas empresas? ¿Es algo que tiene sentido construir? Porque la verdad es que hoy hay una banda de cosas que se pueden automatizar. El tema es que lo que termina mandando, según mi mirada, tiene que ver con dos cuestiones: rentabilidad, y después qué tanto te va a aportar de volumen intelectual al negocio. Posta, chicos, no se imaginan las empresas que tienen gente re grosa haciendo tareas muy pelotudas, donde todo su día a día es literalmente hacer cosas aburridas, y son tipos que podrían darle mucho más al negocio. Entonces hoy, para construir ese tipo de soluciones, desde la solución de Excel hasta algo que sea incluso más rutinario, más chico, el driver principal para mí tiene que ser cuánto valor le va a agregar al negocio una vez que esto esté listo. Y si te referís a herramientas: yo empecé haciendo mis prototipos en Lovable, después en Bolt, después salió v0, que me enamoré mucho —acá somos embajadores—. Hice un montón de cosas, y hoy he seguido construyendo ahí para presentársela al cliente y pelotear el frontend. Después mejoramos la tecnología, lo hacemos escalable. Por ahí es: che, esto te sirve, te va así, y de iterar, tipo, muy rápido, con la persona que resuelve el problema al lado. Che, toca este botón, ¿te sirve? No va, si no me gusta, listo. Y en dos o tres sesiones tenés algo calzado a lo que el loco necesita. Clave.

Mesa: Qué bueno todo lo que hablás, Mati. Está bueno cuando vos recién dijiste: no, son cosas aburridas, no las quiero hablar. Y es clave que lo menciones, porque esas cosas aburridas son las que muchos, me incluyo, por ahí no te querés tocar. Son facturas, son Excel, es arcaico, no te querés meter. Y hay mucha oportunidad ahí y muchas cosas para hacer. Te felicito por eso, primero porque te lo estás haciendo, sinceramente. Y también quiero preguntar por el tema de adopción, porque entré al landing y veo muchas empresas que son viejas, entre comillas. Y que calculo que todo esto de agentes no sé qué tanto lo tienen presente. ¿Cómo fue ese che, hacemos esto, te vamos a sacar mucho laburo y te vamos a automatizar un montón de cosas? Me interesa toda esa parte: cómo fue esa presentación, más que todo al principio.

Matías: Está buena. Mira, a muchas empresas llegamos, sobre todo las más grandes, por recomendación de otras empresas que fueron diciendo: che, fíjense, estos pendejos están haciendo cosas buenas, tienen algo para ofrecer. Muchos no tenían en claro qué problema tenían. Y un poco lo que hacemos nosotros, y creo que lo que nos sale mejor, es ir a escucharlos. A mí no me gusta mucho cuando el cliente ya me trae todo cocinado. Me dice: no, necesito una IA que haga esto, esto y lo otro. Dejame ver el proceso, porque muchas veces, de escuchar tantas veces lo mismo, nos volvimos muy buenos para decir: che, no necesitás un agente para esto. Necesitás solucionar primero esto. De hecho, no siempre lo decimos: nuestra propuesta de valor, chicos, es vendemos ahorro, no vendemos tecnología. Literalmente a nadie le importa. El sistema, el stack que tengo, a nadie le importa. Todos dicen: che, este proceso me cuesta 10 pesos, ¿solo me va a costar un peso? Dale, te contrato. Después uno se regocija con la tecnología, hablando con colegas. El cliente es: ok, esto funciona, tiene la tasa que prometiste, bueno, dale. Ahora, seguí con el siguiente proceso. Y de hecho, muchos de nuestros clientes nos recompran mucho. Generalmente —no sé si les pasa— hay muchas personas hoy ofreciendo lo mismo, y hay mucha gente que comete el error, que es vender humo. Muchas veces, cuando van a clientes, sobre todo los más grandes, ya se han quemado con un mega consultor que le pagaron un montón de plata. Entonces hoy la forma de ingresar es: chabón, hacé una cosita chiquitita, te va bien, y recién ahí te empiezan a recomendar. Si hay gente de una startup o está pensando cómo hacer un go-to-market: yo mis primeros clientes los hice gratis. Literal, fui a empresas grandes, por contacto: che, te lo hago, no te cobro nada, y si funciona vemos si me pagás o me recomendás con gente. Mis primeros cinco proyectos fueron gratis. Los banqué con plata de mi otra empresa, desarrollé tecnología y un montón de cosas para que eso funcionara. Pero mi go-to-market fue literalmente: te lo doy gratis.

Mesa: Igual que Evil Rabbit dijo. Me lo tengo acá: Evil Rabbit dijo lo mismo, me cansé de hacer cosas gratis.

Los primeros laburos y Argentum

Mesa: Mati, yo hablé varias veces con vos sobre cómo creés que tiene que ser el journey de alguien que está arrancando. Este consejo te lo he escuchado decir varias veces. Quiero capaz remontarme a la época en la que vos arrancaste, que estimo que era bastante distinta, y preguntarte por tus primeros laburos. ¿Cómo fue? ¿Tenés un dato superesfalopa de la época, que hoy lo vemos y decís qué locura que hacían eso así? Hay algo que digas: porque a mí me intriga mucho. Es un tiempo en el que yo nací, existía la computadora, y es otra época.

Matías: Cuando empecé a laburar, muchachos, mi primer laburo fue como en el 2008. Entré como analista de sistemas a una empresa, porque mi carrera empezó en tecnología. Siempre estuve con la computadora. De hecho yo vengo de una familia de clase, te diría, baja a baja, y mi papá tuvo una sola prioridad: que tengamos computadora. Su visión del loco es: ok, no va a haber para comer, pero va a haber una 286 en la casa, a como dé lugar. Cuando nací con esa herramienta tan chiquitito, a pesar de que tengo otras carencias, mi vida pasó por ahí adentro. Literalmente me crié en un CPU de lata, como muchos de nosotros. Y en el 2009, cuando empecé a laburar en un call center como analista de sistemas, había muchas tareas que ya se hacían a mano. Y como muchos twitteros, tengo un paso fugaz por Argentum de varios años.

Mesa: A mí, literal, me volví loco cuando lo descubrí. No sabía que se podía jugar en red y todo esto.

Matías: Como gamer. Tuve servidores, de todo, la verdad. De hecho, a mi mejor amigo lo conocí jugando Argentum. Me regaló mi primer libro de programación: nos regaló un libro de Visual Basic que lo tengo acá guardado en mi casa como un tesoro. Literal, el mejor recuerdo del mundo. ¿Se acuerdan los macros de Argentum? ¿Te acordás, Artu, que era tipo tocar algo para que hiciera varias acciones al mismo tiempo?

Mesa: Sí, te facilitaba la vida. Bueno, ahora cuando Dami sacó la versión web hubo todo un escándalo entre los más puristas, sin macros, y los macreros, que te cambian la jugabilidad.

Matías: Yo soy de esa camada. De hecho, hacía macros. Me hice un VBScript para romper las bolas cuando era pendejo. Entonces, cuando llegué a un laburo, boludo, en este call center, me pusieron a hacer un trabajo que era reaburrido: un Excel, buscar el documento de un fulano, ir a una página de ANSES, ver si tenía una relación laboral, buscar el CUIT, el empleador, y sacar el teléfono para que lo llamemos para embargarle el sueldo. Ese era el laburo, más o menos. Te juro, me pasaba la ceguera así, copiando, pegando, copiando. Y un día me cayó la ficha: che, esto es como la O, nomás hay que cambiar las pestañas. Hice un macro gigante que tomaba el Excel, cambiaba la pestaña de la data. Imaginate toda la dificultad de la época, porque la página de Internet Explorer te tardaba 2 segundos más, y lo que estaba el timer del macro ya no funcionaba, se rompía todo. Pero una noche lo dejé tipo, hizo 3.500 registros así un día. Digo: no, pará, esto es un robot, boludo. Esto es magia. Y ahí empecé con todo lo que es automatizaciones, literal. Después me metí con macros de Excel, después empecé con más cosas sofisticadas en Visual Basic, y siempre estuve vinculado a eso sin saberlo. Después pasé a Zapier, por un montón de herramientas. Entonces la verdad es que cuando miro para atrás digo: ¿qué carajo, de estudiar marketing y vivir de hacer go-to-market, terminás tan preso? Literalmente es reiniciar mi carrera del ciclo vital: lo que empecé haciendo en mi primer laburo es lo que hacemos hoy, con un nivel de sofisticación que antes no existía. No había las posibilidades de ahora, literal. Inclusive una más de anécdota: la página de AFIP tenía un captcha, y nosotros habíamos pagado un servicio que le mandabas la imagen a India y en 10, 15 segundos, con un SLA, te devolvían el captcha resuelto. Literal. Mi jefe decía: no puede ser. Yo: son indios, boludo, gente de la India que resuelve eso. Fantástico.

Mesa: Interesante cómo ya desde hace tantos años estaba tan claro el futuro de las automatizaciones. Nada más que por ahí en ese momento era una cuestión de un mega nicho. A mí hay una imagen que siempre me vuela la cabeza, y justo la tengo a mano, que es esta imagen sobre el uso de la gente que utiliza inteligencia artificial paga. Todavía somos un mega nicho. Ya hay gente utilizando free chatbots, pero la gente que paga 20 dólares por una guía es apenas, y ni hablar de la gente que ya llega a este nivel de automatizaciones profundas, de agentes. Seguimos estando en una mega burbuja. Y quizás vos ya tenías ese trailer de hace muchos años de saber qué era lo que se venía, y que la tecnología iba a avanzar de a poco para permitirte impactar en más empresas, y profesionalizarlo.

Matías: El desafío ese es ponerle cosas arriba de la mesa que saquen, como decir, de un harto a la gente de hacer cosas horribles, y empiece a darle valor al aliado. Porque hay gente —insisto mucho sobre eso— que se cubre una carrera, cinco años metido en la universidad, lo que cuesta, para estar trabajando en un Excel. Es dura, es dura.

Mesa: Che, Mati, tengo una consulta. Si bien todo lo de las automatizaciones surgió por el lado, y después vos viste que lo podías replicar en todo aspecto de tu vida, ahora tenés una empresa que automatiza lo mismo. ¿Viste como persona ese tipo de vibra? Quizás como: che, necesito hacer mi vida más fácil, ¿cómo la puedo hacer más fácil? Bueno, automatizo esto. Yo, por ejemplo, me preparo las cosas para ir a entrenar a la mañana, a la noche previa. ¿Notás que sos así en tu vida diaria o solo en lo laboral? Tipo, me levanté de comer y en vez de levantar la mesa y ponerla en la bacha, también aprovecho el lado. ¿Viste gente que levanta la mesa y deja los platos en la bacha y no los lava? Como ese tipo de persona. Porque capaz es más tu personalidad de automatizar y hacer tu vida mucho más simple que el product-market fit que encontraste.

Matías: Amigo, mi jefe Iván, mi primer jefe, este laburo que te digo que nos reíamos antes, dijo: pónganlo a Matías en algo que no le guste durante mucho tiempo y va a hacer algo para sacarse esa tarea de encima, por lo vago que es, literal. Yo lo quiero mucho, pero tiene razón.

Mesa: Es buenísimo. Es la peor tarea de la empresa. Lo peor es que te hicieras por lo vago.

Mesa: El vago y el inteligente son dos personas que conviven en una misma persona, ¿no? No sé si les ha pasado: en contra de hacer algo que alguien está haciendo hace un año, lo estás haciendo todos los días, y esto lo podés hacer ahora así y se hace solo. Y capaz que hay gente que no la ve.

Matías: No la ve, no la ve, te juro. Hay gente que está deteniendo la vida. Es como que muchos de nosotros tenemos un desafío por delante: te van a hacer una tarea y vos te empezás a cuestionar, che, esto lo podrías estar haciendo de otra forma. Hay gente que literalmente sube y dice: lo voy a hacer tal cual como vino este mandato dado. Entonces ahí antes preguntaba: che, ¿por qué hiciste esto? Yo te digo de vago, pero literalmente hay gente que acepta: bueno, mi realidad va a ser esta y voy a enfrentar esta realidad así como está. No voy a hacer nada. Hay muchas empresas que, si flaco, esto se podía hacer con un macro de Excel, no necesitás inteligencia artificial, maestro: era sumar esto, era un macrito básico, literal. Nunca lo investigaron. Es un montón de trabajo aburrido. Hay un tipo de actitud de cosas que hay que encarar, si lo tenés. Literal.

Mesa: Y en esos momentos de automatizar y traer mejoras para el trabajo de distintas empresas, ¿te encontrás con resistencia por parte de los usuarios? ¿Se muestra como que no quieren aceptar esa mejor manera de hacerlo y de ahorrar tiempo, o siempre encontrás la manera de venderlo bien y que te lo compren?

Matías: En general, Luigi querido, nos compran uno de los dueños de las empresas, y esto baja como una imposición. Por eso somos el canguro que va cagándose a piñas: porque mucha gente se resiste. Yo he tenido situaciones muy difíciles, en donde hay gente que se ha puesto a llorar. Me he encontrado gente haciendo conciliaciones bancarias, que es una cosa horrible de la contabilidad del banco, ir tildando. Me dice: hace 20 años que yo imprimo las hojas todos los días y voy tachando y tildando y encuentro la diferencia. ¿Qué va a ser de mí? No sé: conocés tanto la empresa que te van a poner en otro lugar, digamos. Y, ojo, también tengo que ser sincero: hay procesos en los cuales la gente queda fuera. Ahora estoy con un líder de salud muy, muy grande, que tiene 150 personas en un proceso de conciliación de documentos. Viste, cuando vas a atender al médico y le manda la factura a la obra social, y alguien tiene que validar que eso esté ok para que le paguen al médico. De 150 personas, ponele que pueda bajar a 20, 30. Pero hay mucha gente que, quizá, en ese puesto tenga que reconvertirse, o quizá queda afuera, o quizá se jubile. Hay lugares en donde la IA va a dejar gente fuera del mercado laboral, o por lo menos de estas tareas. Y nada, el desafío también es qué hacer con esa gente. De hecho, empecé a hacer ahora una maestría de organizaciones centradas en las personas, se llama, en donde estoy yendo a reflexionar por fuera de la cuestión tecnológica: che, ¿cómo nos hacemos cargo de estos seres humanos cuando las organizaciones cambien tanto que el trabajo sea muy distinto a lo que hoy conocemos? Después vos tenés tus predicciones: si Altman dice que va a ser en dos años, cada uno tiene su visión, porque también son los pibes que están generando las olas tecnológicas grandes. Yo digo: sean dos o sean diez, ¿qué vamos a hacer con la gente? Es una incógnita que hay que salir a responder. Por lo menos estoy tratando de buscar alguna herramienta ahí.

Mesa: Igualmente, uno a veces lo piensa en automatización y es simple, pero incluso en software hoy te pasa que estás hablando con otros programadores y te terminás tirando como outputs que tira la AI. Es casi como si la IA estuviera conversando, pero nosotros estamos pasando los mensajes entre los agentes, ¿no? Obviamente todavía hay un montón de criterio en la toma de decisiones y de taste y cosas que sólo tiene un humano. Pero es impresionante lo rápido que avanza. Y en el país es sanísimo que hagas —muy noble— que también te replantees: che, mi laburo puede dejar mucha gente sin trabajo. ¿Qué va a pasar con esa gente? ¿Cómo generamos nuevos empleos? ¿Cómo se revaloriza esa capacidad estratégica del humano, para no verlo como algo malo, sino como una oportunidad? Capaz que a los 45 años, por primera vez, tenés un laburo más estratégico y no tan operativo. ¿Y cómo preparar a esa persona también?

Matías: 100%. Esa es mi duda, Artu querido. Literalmente pienso todos los días eso.

Levantar ronda

Mesa: Ya que estamos más en lo humano, me interesa preguntar más un poquito sobre vos, más que de lo que hiciste, aunque va a enganchar. Toda tu vida te viste como un futuro founder que va a levantar ronda, querías bootstrappear, terminaste levantando por una cuestión estratégica. Un doble click: levantar ronda. ¿Qué conlleva, cómo funciona, qué es? Porque hay gente que está viendo que seguro no entiende qué significa levantar ronda.

Matías: Creo que hay que hablar, tipo, de quitarse la ropa con respecto a levantar ronda. Sé que es lo aspiracional para mucha gente. Levantar ronda, literalmente, es el acto de ir a buscar un inversor que te va a poner plata para hacer crecer un negocio. No es nada más y nada menos que eso. Muchas veces no es plata: muchas veces es tiempo, es know-how, son contactos. Hay diferentes formas en las cuales el inversor te pone para hacer crecer, pero tiene que ver mucho con eso. Yo sé que, sobre todo para los pibes más jóvenes que están en modo builders, sueñan con levantar su primera ronda. No hay mucho glamour en el proceso. Es un proceso difícil, donde tenés que demostrar el valor, es un proceso donde tenés que poner cartas arriba de la mesa para que alguien te consiga. Dentro de las 550 millones de oportunidades que hay —sobre todo si querés levantar ronda en algo de AI, sobre todo estamos haciendo cosas un poco distintas, pero todos estamos yendo con una propuesta más o menos similar—. La posta es que hay que estar preparado muchísimo para el rechazo, y sobre todo hay que saber venderse bien. Porque muchos van tipo: bueno, armé este pitch, lo hice con Claude en dos segundos, cinco slides, y le van a pichear a alguien. Realmente hay que entender si es el momento de levantar, si tenés suficiente tracción para ser considerado. Si no tenés tracción pero tenés un historial bárbaro —miren, es un ejemplo, conocemos todos a Ariana Onega: está lanzando recién Certenza, pero tiene un track record que literalmente debe tener gente haciendo filas para invertirle. Hola, Ari. Entonces su empresa todavía no arrancó, quizás no está facturando, pero debe tener miles de oportunidades, simplemente porque es una founder que tuvo un exit, que es exitosa, que tuvo criterio para usar su inversión.

Matías: Entonces lo difícil para mí siempre es la primera ronda: presentarse ante tu primer VC. O, en mi caso, yo no quería ir por un VC: traté de ir por un family office, que tiene una lógica distinta. Un VC tiene una ficha con una expectativa un poco más grande del resultado que vos vas a generar: está tratando de buscar un unicornio, está tratando de salir en las próximas rondas muy bien posicionado a nivel plata o capital. No quiero generalizar. Y por la lógica de lo que yo busqué, un family office es una compañía que aparece a un VC, pero que levanta con una perspectiva de más mediano plazo, que no está tan apresurada por el tamaño del resultado, sino por la calidad del resultado. Le interesa que hagamos las cosas bien, le interesa que cuidemos la cultura, le interesa hacer una compañía que tenga proyección, sin necesidad de todo el tiempo estar persiguiendo un dígito o un múltiplo. Ojo: nuestro fondo es muy profesional, todos los meses rendimos cuentas, y así lo sentimos, porque es plata que alguien puso a base de confianza para que vos crezcas tu negocio. Sin embargo, nos permite trabajar con mucha libertad. Entonces, para no hacerla tan larga, por el levantamiento de capital hay que entender para qué. Yo siempre fui de la teoría, muchachos, de bootstrappear. Es la segunda vez que levanto, y siempre preferí tener product-market fit primero, demostrar que hay tracción, para que no me cueste tanto vender. Es muy difícil volver a pichear algo en serio, decirte: tengo esta idea, todavía no se la vendí a nadie, todavía no la pude poner en marcha, o tengo esta pequeña demo que hice con v0. Porque los inversores también están mirando un montón de cosas, y mientras más fundamentos estés poniendo arriba de la mesa, más chance de ser invertido. Hay muchos casos de pibes con productos excelentes, pero que no se supieron vender. Y levantar es vender. O sea, es convencer a alguien de que eso sos vos: dejame, la verdad también, que yo te voy a dar el mejor retorno que te puede dar esta otra persona. Entonces hay que salir a seducir, hay que tener un plan de trabajo. Es literalmente una actividad a tiempo completo. Lleva bastante tiempo, digamos.

Mesa: Mati, una consulta. Por ejemplo, si yo quisiera levantar ronda, ¿dónde busco los VCs? Porque todos dicen “los VCs” como si levantás una piedra y aparece uno. ¿O voy con el que hago al frente, digamos? ¿Doy la vuelta al almacén y puedo conseguir uno? ¿Cómo es la búsqueda? Porque asumo, como dijiste, que no todos los VCs son iguales: capaz a algún VC le sirve tu propuesta y a otros no. ¿Cómo hacés la categorización, el research previo?

Matías: Para mí ahí, como te digo, es literalmente también un laburo al que hay que dedicarse: hay que buscarlos. Los VCs en general están listados en un montón de lugares. Te los podés encontrar en eventos, donde vas presentando. Siempre está bueno estar en contacto con VCs y conocerlos cuando justamente no estás buscando levantar, para que te conozcan a vos como persona. Hablamos el caso de Ari recién: tenés muchas más oportunidades si ya saben quién sos o cuál puede ser tu track record, y después el proyecto es un poco eventual también. Pueden creer que vos tenés la capacidad, aunque no entiendan tanto ese negocio, de que vos lo podés hacer posible. Y eso muchas veces es importante. De hecho, hemos visto muchos founders que han levantado con un PowerPoint un montón de plata, sólo porque está la persona. De hecho, cualquiera de nosotros, si viene y te dice che, poneme plata que voy a hacer esto, estamos de acuerdo que todos vendemos hasta el perro para ponerle, porque confiamos en que realmente tiene las capacidades para hacer algo extraordinario.

Matías: Ahora, la posta de dónde encontrarlos: yo tengo como dos formas de hacerlo. No quiere decir que sean las únicas y las mejores; por lo menos las que me han funcionado. Mucho evento, sí. Yo soy de la idea de que siempre hay que presentarse. Huevo está mucho en esto de just show up. Alex Hormozi, un tipo que al menos profundamente dice: siempre hay que poner la cara en todos lados, aunque pienses que va a valer cero, andá y poné la caripela. Y Devora es un gran lugar para conectar con gente, eventos de emprendedores en general. Y después, lo que me pasó a mí es que en esta vuelta que levanté, ya habíamos tenido contacto con este family office, ya habíamos hecho otras cosas. Entonces presentamos: che, ahora estamos haciendo esto, y empezamos la discusión desde ese lugar. Pero hay que meterle volumen. O sea, literalmente es un juego de volumen, chicos. Aunque, tristemente o por suerte, hay que meterle duro.

Cerca del problema

Mesa: Tengo una pregunta. Ya que, si bien sos palo técnico, sos también muy de marketing. ¿Hay algo que vos veas que los builders hacemos mal en el marketing? No voy a poner palabras en tu boca, pero que salen más a buildear y después ver cómo vendemos, más que pensarnos el relato. Yo siento que las hackathons son muy claramente cómo la estrategia sería armar primero el relato, ver qué feature tiene sentido y qué cosa no armar, y después ver qué va. Está todo lindo, pero el kernel no lo ve nadie, entonces no dio punto en el hackathon. ¿Hay algo que veas y quieras corregir?

Matías: Yo, quizás tan mal lo que digo, pero siento que hay mucha alergia al problema. O sea, siento que muchas veces los builders —no todos— tratan de construir un relato del problema desde lo que vende el problema. En un ámbito de un hackathon lo banco, porque si no tenés al stakeholder que dice: che, mi problema es este. Tipo como Luigi, que va a llevar a la hackathon un problema concreto, con un tipo que va a decir está bien o mal lo que están buildeando. Hicimos en Shippear también, está rebueno eso. Ahora, cuando construís en soledad, si es un problema que no es conocido, hay que estar muy cerca del problema. Un gran ejemplo de esto es Nachito de Rumix, que está armando un producto espectacular, donde el pibe —te juro— nunca había nadie con tanta claridad para resolver lo que nos pasa cuando querés ir a otra relación con una inmobiliaria. Franco volcó una plataforma con un grado de detalle, pero ese grado de detalle es la obsesión por entender bien qué carajo está pasando con la situación, en este caso los usuarios finales. Y no veo eso siempre en los founders. No lo veo. Siempre veo historias elucubrando que el problema es tal cosa, que desarrollaron tal feature por otra cosa, y yo digo: ¿con cuántas empresas hablaste que repiten el mismo problema? ¿Cuántos patrones encontraste para entender que acá hay un negocio? Obviamente estamos de acuerdo que hay nichos en donde literalmente los problemas hay que inventarlos.

Matías: Yo tengo una startup que estoy tratando de pensar si la vuelvo a relanzar, en donde hacíamos delivery post-mortem. No sé si te lo conté alguna vez. Literal, voy a lanzar, tengo muchas ganas, estoy muy manijeado, pero bueno, tengo que ver si me da el tiempo. Nos habíamos hecho un startup para cuando vos te morís, le dejes mensajes a tus familiares, con regalos que habías programado para el futuro. Esto pensaba para la gente que tiene un ciclo de vida donde ya está muy marcado, por una enfermedad o algo, tiene cierta certeza de que no va a vivir más, y quiere hacer esto. Yo, antes de pensar esta fumada, hablé con un montón de gente. Recorrí enormemente el palo de la medicina, hablé con un montón de...

Mesa: Pará, pará, pausa. ¿Cómo llegaste ahí? O sea, ¿por qué? ¿En qué momento dijiste: es por acá?

Matías: Cuando fui padre. Cuando fui padre dije: che, yo me voy a morir en algún momento y tengo que dejar resuelto este tema. Y sinceramente, el tema de la muerte, Gastoncito querido, no era un tema que me atravesó en ningún momento de mi vida, bajo ningún punto de vista. Fui papá y me cambió la cabeza. Me apareció un montón de preguntas existenciales que no habían llegado a mí hasta ese momento. Y ahí empecé a pensar sobre el ciclo de vida de las personas, sobre qué pasa cuando no estás. Y me di cuenta de que, prácticamente —a lo mejor porque a todos no les gusta el tema, o sobre todo en Latam es como mala palabra hablar de esto— realmente no había ningún tipo de servicio para personas que hoy necesitaban tener alguna solución, o que querían seguir estando de alguna manera cerca de la gente que querían. Y me encontré en esa situación y dije: ¿qué va a pasar con mi legado? ¿Qué pasa? Yo le quiero dejar la receta de cocina que hago a mis hijos, para que pasen de generación en generación. ¿Cómo aseguramos que de alguna forma parte de lo nuestro —ojo, esto partí seguramente de una cuestión egocéntrica— cómo hacemos para transmitir un poquito de la historia? Y después me fui dando cuenta de que no era una cosa de la gente sana que quiere transformar su legado, sino gente que se está muriendo ya y que dice: loco, mi hija cumple 15 años en tres meses y me gustaría algo. Bueno, empecé a tirar de eso. Y para estar cerca del problema, como les decía, hablé con un montón de médicos, de especialistas que ayudan a transitar a la gente los últimos momentos de su vida. Es un poco creepy el tema, ya corto, perdón. Y nada, me di cuenta de que había un fit, había un fit grande, y empecé a construir desde ese lugar. Después de lanzar un producto, ese tipo tiene un go-to-market muy complejo, por un montón de cuestiones que todavía se iban analizando y me siguen quitando el sueño, pero sigue siendo una oportunidad viable para hacer algo. Si tenés muy claro, si estuviste muy, viviste mucho el problema. Estás muy cerca del metro cuadrado del problema. Entonces hay que tener humildad, hay que estar ahí, hay que estar ahí. Dejar de imaginar desde lo que uno piensa y salir a vivirlo, aunque sea incómodo, feo, difícil. Hay que estar, hay que estar.

Mesa: Coincido plenamente. Creo que es un tema que a todos nos toca de cerca. Esta semana falleció el padre de Lionel Messi, una persona que todos los argentinos admiramos. Creo que cualquiera, cuando leyó la carta, prácticamente se la haría llorar. Me destruyó. Las emociones que te genera, ¿no? Y es algo que a todos nos toca en algún momento de la vida: despedir a un padre. Me parece muy loco que lo aborde desde ese lugar: de salir a buscar problemas que realmente todos vamos a atravesar por cuestiones del ciclo de la vida, y cómo poder acompañar a las personas en esos problemas es un desafío muy importante.

Cer0 y el tiempo

Mesa: Yo quería saltar a otra pregunta, Mati, cambiando de tema, porque hablaste del tiempo. Escucho ahí de fondo que estás con tu familia, sos padre de familia. Y tenés Looking for Trouble, tenés RADIANT, también vi por tu Twitter que has creado otra startup o app llamada Cer0. ¿Querés contarnos un poco más de este otro desarrollo que tenés? ¿Cómo van surgiendo estas nuevas ideas? ¿Cómo gestionás tu tiempo con tantos proyectos? Entiendo que RADIANT igual es como parte de Looking for Trouble, ¿no?

Matías: Sí, es nuestro producto. Es nuestro producto. Pero la verdad, Arturito, es que yo tengo un equipo que se ocupa de desarrollar los productos y de estar cerca de los clientes. Yo invierto mucho tiempo en la visión, en tratar de construir. De hecho, paso mucho tiempo fuera de mi casa. Un poco también tengo la visión de work-life balance, como hablaba Ale antes. Pero construir implica eso: implica hacer sacrificios. A veces también hay que buscar entender cómo se va comiendo tu vida eso.

Matías: Nosotros, por ejemplo, cuando lanzamos Cer0, que lo están mostrando ahí, estuvimos prácticamente cuatro meses construyendo la herramienta. Cer0, chicos, tiene una historia en donde nace de una mala interpretación cuando nosotros estamos levantando ronda. Porque el family office que nos invirtió en un momento me dice: yo tengo esta aplicación que se llama Comply. Me dice: ¿usted hace algo parecido con el tema de scoring? Yo, en mi ignorancia completa, le dije: sí, sí, es muy parecido a Comply, porque pensé que era otra cosa. Cuando llegué a mi casa y busqué qué era Comply, me quería morir. Yo no tenía nada que ver con lo que habíamos prometido que hacía nuestra herramienta. Yo pensé que era algo de scoring y en el fragor de la batalla me equivoqué. O sea, entendí otra cosa, no sé, se me cruzó un cable. Literalmente Cer0 la construimos en cinco días, porque el inversor me dice: bueno, vale, ok. El lunes se la tenés que mostrar a esta persona de mi sociedad de bolsa, a ver si lo convencés. Amigo, literalmente yo estaba de vacaciones y tuve que construir un producto en cinco días para poder mostrarle. Obviamente elegimos la verdad: yo lo comí a esto, el viernes entendimos esto, acá está el martes. El tipo dijo: pará, ¿usted lo hizo en cinco días esto? Sí. Bueno, ya tenemos algo sustancial. Entonces esto de poner arriba de la mesa. Después no terminó saliendo, terminó queriendo hacer una herramienta de compliance. No entendíamos una de compliance, y ahí encontramos product-market fit para Cer0. Porque en Argentina el tema de los cheques, muchachos, es un delirio. Es un delirio. La cantidad de cheques que se mueven es estúpido. Y las pymes no tienen una forma de saber si esos cheques son buenos o no. Entonces, aprovechando la apertura de las pymes de esa red y una muy buena relación que tenemos con una central de crédito, armamos un sistema de scoring para ayudar a las pymes a que no pierdan plata con los cheques. Y nada, eso es literalmente de romper las bolas, salir a buscar, salir a hablar. No saben con cuántas pymes hablé antes de convencerme de que tengo que hacer Cer0. Muchas de las pymes que hoy están pagando son pymes que hemos ido a charlar y nos han dicho: loco, por favor, cuando esté la herramienta quiero ser el primero. Y hoy son las primeras, y la seguimos marketeando para que llegue a más gente. Eso es construir, literalmente, el product-market fit. O sea, literal es salir a buscar, salir a buscar el problema, estar muy, muy cererquita del problema.

Mesa: Tengo una pregunta en el chat que dice: ¿cuál es la mejor forma de acercarse al problema? O sea, ¿parte de una hipótesis, o tiene que estar ya rodeada de la gente que lo tenga? Yo no sé si ustedes lo sienten: Instagram, a Juan, el de ato, que el loco contó por historias que se va como a lugares residenciales para gente adulta ahí en Estados Unidos, para estar cerca de ellos y ver qué necesitan. Entonces yo asumo que eso responde un poco a la pregunta, pero no sé si vos, Mati, tenés alguna otra respuesta.

Matías: Más que dar una respuesta tipo así, iluminado, yo voy a decir lo que hice, que a posta me funcionó, e invito a todo el mundo a que lo copien. Si tienen duda de probar un product-market fit, hagan lo siguiente. Si tienen un producto de IA o algo que está en el palo de los builders, como la mayoría de la gente que hoy nos escucha seguramente: agarren una empresa y díganle que le van a dar una capacitación de inteligencia artificial gratis. Eso tiene que ser su carnada. Gratis, gratis. Le enseñás ChatGPT, le enseñás Claude, le enseñás un par de cosas, y después le decís a la gente que está escuchándote la capacitación: muchachos, ¿ustedes tienen algún problema que estén buscando automatizar? Todo lo que viene se inserta acá, es por el problema. Son cosas que tenés que ir a hacer lo mismo a otra empresa y a otra empresa, y si esos problemas matchean, ahí hay un producto. Y literalmente, cuando yo voy a estar cerca del problema es: andá a hablar con Sandra, que está en operaciones, que hace 20 años que hace esa tarea, y en una mateada te va a querer explicar un montón de cosas que no te interesan. Andá a escucharla, flaco. ¿Querés lanzar un startup de comida? Bueno, entendé a quién le querés vender y salí a hablar con la gente. Yo ahora estoy haciendo mentorías para una materia que se llama emprendimiento en la Universidad Austral, y tenemos el desafío de que los pibes que mentoramos tengan product-market fit de las cosas que hagan. Y a veces dicen: no, queremos hacer una aplicación para delivery de camioneros. Loco, andá a hablar con camioneros. Andá a una parada de camioneros y hablá con el que maneja el camión. Dejá de tu comodidad, de tu casa, de pensar cómo debería hacerla. Andá a hablarle, boludo. Andá a mostrarle un prototipo, ponéselo en la cara y fíjate qué hace. Y realmente hay que mudarse el culo.

Sponsors y el consejo

Mesa: Una pregunta más, y yo con esto ya. Por ejemplo, acá en el programa que nosotros hacemos, empezamos a buscar sponsors. Asumo que si Builders OFF the Record fuese una startup, sería muy similar a intentar levantar una ronda. ¿Qué consejo nos darías a nosotros como para salir a buscar los sponsors? ¿Qué le podemos mostrar al sponsor para que diga: che, sí, me conviene invertir en este programa una pauta o un tier, y que se conserve en el tiempo también? Me sirve un poco tu panorama de ya haber pasado por esta situación: de tener un buen producto y necesitar un dinero, ronda o contacto, como para que se haga mucho mejor.

Matías: La pregunta ahí, el real desafío, porque siempre salir a buscar el sponsoreo implica poner arriba de la mesa el valor que tienen ustedes. Me parece que quedó muy top la landing que hicieron, cómo muestran todo. Para mí, el último metro cuadrado de fit que le falta a la propuesta de valor es entender a quién le puede ya servir. Porque veo que hay muchas empresas que hoy están buscando usar marca empleadora, que quieren estar cerca de la comunidad de builders, que lo están pensando en reclutar. ¿Qué mejor que reclutar un builder? Pibes que tienen high agency, que saben de IA, que van para adelante, y todos los que hay en este momento en nuestras compañías. Y es una posibilidad espectacular para las personas que hoy quieren estar cerca de esa gente y quieren conocerlas. De hecho, si ustedes pensaran en hacer eventos privados, en ese asado que van a hacer, espectacular, que va tanta gente, estaría buenísimo que haya un banner de una empresa que está reclutando, para tenerlos a todos ahí. Pero el product-market fit, hay que, para mí, hay que salir a buscar también en marca empleadora. Y ojo, hay que salir a buscar activamente. Ahí sí, para mí hay que agarrar LinkedIn, hay que empezar a escribirle a personas de recursos humanos: oye, tenemos esta comunidad de todos builders, son programas de verdad, salir a vender la comunidad. Ojo, sí: vender la comunidad. Estamos de acuerdo, porque hay marcas que quieren estar cerca de acá, y que por ahí todavía no los conocen, porque esto es un programa alucinante, pero claro, justo a los gordos compu. Se va expandiendo la audiencia y cada vez se va más grande. Pero las marcas no saben que existimos y que hoy estamos hablando tanto. O sea, hay que decirles: che, acá nos juntamos todas estas personas y esta comunidad es de valor para muchas empresas. Hay que dudar para quiénes y hay que presentarse, hasta que esto tome tracción y después ya vengan solas.

Mesa: Bien, muchas gracias por responder a mi pregunta. Es una de las incógnitas que estábamos buscando: ¿a dónde seguimos a buscar sponsor? Y también sponsor que nosotros veamos que le sirva al producto que tenemos, no salir a buscar por buscar. Entonces hoy estamos totalmente boostrapeando todos los gastos que tenemos. Lo podemos bancar, sí. Pero si queremos hacer un evento para 150 personas, un asado, bueno, ahí sí necesitamos la plata. Si queremos hacer un evento de otra cosa, ahí sí también necesitamos plata o necesitamos alguien que nos facilite ciertas cosas. Entonces, en ese sentido, sí vale la pena buscar sponsor, pero necesitamos un sponsor que a nosotros veamos que también nos sirve: no sumar por sumar.

Mesa: Yo también creo, un poco pensando hasta dónde podemos soñar, ¿no? Porque uno hoy lo piensa con un programa de podcast entre amigos. Pero la comunidad builder se expande, la demanda de esto se expande, y hoy por ahí es un asado con 150 personas. El día de mañana capaz que termina siendo, no sé, un par en semana, versión Gordo Builders, haciendo, no sé, producto o algo gigante, ¿no?

Matías: Yo no tengo dudas de que esto va a seguir creciendo, porque hay una movida y hay una necesidad de la gente joven también de encontrar la comunidad, de encontrar estos espacios. Así que buenísimo tu feedback y muchas gracias por tu consejo. Y piensen que también ustedes son un medio de comunicación, literalmente son eso, en un formato novedoso, con una propuesta diferente, pero son un medio de comunicación. Tienen un montón de productos que todavía no están explotando. Ustedes podrían organizar hackathons a las empresas. Podrían llevar toda la comunidad adentro de las empresas que, como decías, el 0,001% paga Claude. Hay gente que pagaría porque cinco personas como ustedes, o gente de la comunidad, vayan a hablar de tecnología, motivar a su gente, mostrarles construcción, hacer cosas. Hay muchas cosas que ustedes, desde logística, pueden aportar, porque tienen la comunidad. Tiene sentido. Después les va a los feedbacks por prioridad de cosas que están buenas quizá a tener, pero en general, loco, el producto está espectacular.

Mesa: Ahí los pibes por el chat piden un viaje a San Francisco de Builders OFF the Record. Va a pasar en algún momento. Eventualmente va a pasar, tiene que pasar, porque se nos da bien esto de viajar y streamear en lugares. Creo que la semana que viene va a quedar un poco comprobado con el hit que se va a armar en Builder House. Está buenísimo también que la comunidad proponga, que se copen con las activaciones que vamos armando. Gracias, Benja, por participar.

Mesa: Y bueno, ya estamos cerrando casi este episodio especial de dos horas. Ya nos quedan por ahí las preguntas y las palabras finales, Mati. A mí me gustaría preguntarte —es la pregunta cliché que siempre hacemos—: si tuvieras que darle un consejo a alguien que recién está arrancando con este camino, como builder, ¿cuál sería tu consejo?

Matías: Está pariendo de todo tan pensado, pero tengo esa sensación —puedo estar equivocado— de que la sombra que proyectás como builder es el camino que hayas recorrido, las cosas que hayas shipeado, hayan tenido éxito o no. Voy para la línea de lo que decía Evil el otro día en el episodio: hay que hacer. El tema es: ¿por qué estamos tan cagados de hacer? ¿Por qué estamos buscando resultado en todo lo que hacemos? ¿Por qué no shipeamos ese repo que lo hicimos porque nos gustó? ¿Por qué no nos animamos a más? Sin pensar que eso va a traer algún cambio: simplemente nos va a servir para el futuro. No sabemos de qué forma, pero nos va a sumar. Y para mí hay que animarse a más. Hay que hacer cosas. Dejar de exigir el resultado de todo lo que hacemos. Porque la verdad, si nos ponemos a analizar la carrera de cada uno de los que estamos conectados acá, hemos hecho un montón de cosas que no sabíamos ni para qué carajo lo estábamos haciendo, y que quizá hoy no hacen sentido o mañana no hagan sentido, y simplemente no nos hemos dejado de construir. Porque la pasión builder es: construyó, construyó, construyó. ¿Para qué estoy shipeando? No tengo idea, pero lo voy a hacer igual. Fin. En el futuro veré. Eso tiene que repetirse, lo tenemos que contagiar. Me parece que este espacio lo contagia, lo contagia un montón: construir sin esperar nada a cambio. Fin, punto. Después verán que si levantás rondas está bien. Dejen de joder. Es así: shipear, punto, fin. Shipping.

Mesa: Ship or fail, básicamente. Creo que muy de línea con eso va un mensaje que también, si podemos dejar un mensaje a la gente, tenemos que ser más pacientes.

Matías: Sí, también porque nosotros somos una generación muy ansiosa y pensamos que hace dos años que lo estamos tirando ya debería, y después hay gente que está 10 años. O sea, digo: hay que tener paciencia y meterle.

Mesa: Muy buenos consejos que tiraste. Sí, también porque a veces pasan pibes por el programa que a una corta edad ya... y por ahí uno tiene 30 de cilindrada. Y a mí como me toca, yo cuando hago ese producto que saca la ronda y todas esas expectativas. Está buenísimo ese mensaje, y lo conecto con lo que decía Evil, ¿no? Cuando hizo esto de Popcorn Time y pensaba que era algo divertido y que capaz que no lo iba a ver nadie, y de repente explota en todo el planeta. Como es una locura. El hecho de tener paciencia, mantenerse enfocado. Muy loco.

Los 30, los 40 y el cierre

Mesa: No sé si alguien tiene una última pregunta o algún comentario.

Mesa: Sí. Los 30 igual son más o menos un tercio de la vida, o sea, posta, uno está re manija. Yo ahora no tengo 30, 34 sin cumplir, pero me parece que estamos muy en la de che, si no la pegas ahora, lamentablemente mi vida no tiene sentido, y capaz falta una recontra de años.

Mesa: Tengo solo lo mismo: para mí los 30 es el prime. Si no la pegas, da igual: si no la pegas, te morís intentando. O sea, te tiene que ir contento.

Mesa: Obvio. Pero aparte, realmente los 30 —yo los tengo recién cumplidos—, pero bien enfocados y bien laburados es la mejor edad: ya tenés más experiencias, tenés energía. Es un gran momento para empezar, para shipear, para reinventar la carrera. Y seguramente cuando cumpla 40 voy a pensar lo mismo. Así que creo que la vida siempre es una oportunidad.

Matías: Pibes, estoy a dos años de los 40. Literalmente se me han cumplido 38, estoy a nada de los 40. El año pasado vendí mi empresa, agarré todos los ahorros de mi vida y decidí empezar de cero, con dos pibes, ¿bien? ¿Saben cuántos amigos míos la pegaron? Yo dije: ¿cuándo me va a tocar la oportunidad? Sé que me cuesta la larga, que nunca shipeamos por la plata. Cada uno puede tener su motivación, pero dinero nunca fue la motivación principal, si no ninguno de nosotros haría lo que hace. El tema es que en algún punto esos truquitos que vas aprendiendo en cada cosa que shipeás te van a acercar más o menos a un estándar de éxito que te puede conformar a uno. Porque hay que ser sincero: no todos la vamos a pegar. No estoy convencido ni seguro de que yo sea una de esas personas. Sin embargo, el path que uno va siguiendo, las cosas que te vas equivocando, aprendiendo, te van a dejar cerca de ese bondi. Quizá muy cerca, quizá arriba, quizá manejando el bondi, o quizá lo viste pasar por una parada y nada, eso resignificó tu vida. Pero la cultura del éxito instantáneo le está liqueando el cerebro a todos los pibes más jóvenes. Los de 20 están quemadísimos, quemadísimos, y están perdiendo la pasión de por qué shipeamos. Nunca fue la plata, acuérdense. Todos empezamos a programar y no sabíamos que se podía ganar la plata. Lo aprendimos más grandes. Pero todos empezamos con la lógica de: che, veme a lo que pueda hacer mi compu, boludo. Si no se pierde esa magia, creo que tenés altas chances de llegar a algún lado más lejos que el que solo está buscando el dinero.

Mesa: Sí. Es parte de que creo que el consejo de Tomi fue justamente de volumen, que también me parece lógico. O sea, estadísticamente, tomar riesgo asimétrico con mucho volumen es muy difícil que no funcione. Matemáticamente, si siempre tomás riesgo muy chico, ¿qué si yo? Mala leche tengo que tener.

Matías: Nada te asegura nada, Ale. Pero el tema es: ¿por qué, cuál es tu motivación para hacer lo que hacés? Es una gran pregunta para que todos se hagan. A ver, me desecho: ¿por qué carajo hago lo que hago y no hago otra cosa? ¿Por qué no estoy en private equity, que seguramente yo sería millonario? ¿Por qué no estoy haciendo otra cosa que me daría el cerebro y elijo hacer esta actividad? Bueno, porque la plata no ha estado, muchachos. A veces estamos buscando. Yo estoy más desesperado por impactar que por tener un reconocimiento económico importante. De hecho, hasta tengo la cifra —yo he hablado con Ale— de lo que necesito para decir que hasta acá llego con mi carrera. Y mi desesperación es: ¿qué hago para que lo que hago le sume a más gente? Entonces, nada, va por ahí para mí.

Mesa: Muchísimas gracias por todo, Mati. Una locura.

Mesa: Buena pregunta filosófica. Sí, sí. Me voy a dormir re manija. Siempre me pasa que digo: bueno, me voy a dormir temprano después del episodio, y me quedo pensando.

Mesa: Ahí Ari te manda un saludo grande. Eso es increíble. Siempre un placer escucharte. Admiración total: coincidimos todos con las palabras de Ari. Mil gracias, Ari, por quedarte escuchando, siempre participar. Somos muy fans de lo que hacés también. Bueno, Mati, mil gracias por tu tiempo, por tus consejos, por tu experiencia de vida, a pesar de que Ari te haya dicho viejo.

Matías: No se te ocurra pisar la oficina. Ah, no me aguantaría. Olvídate. Yo tengo para un par en su mano. No tengo problema. O sea, yo nunca hice un arte marcial, así que no sé si me voy a defender, pero estoy, estoy.

Mesa: Ojo que el próximo evento que produce Builders OFF the Record en BA le se pica. Porque hay alguien que tenga problemas, que los resuelvan ahí.

Mesa: Sí, boludo. Tengo parte, Twitter. Maxi, escucha, ¿eh? Hay que guantearlo, boludo. Qué grande. Se tiene que guantear con alguien, por favor. Se tiene que guantear con alguien.

Mesa: Nos vemos, che. Cuídense.

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